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El cuidado de la familia y el hogar es responsabilidad de todos

Ana Valeria Güémez Graniel

Hombres, Mujeres, Estado, Mercado… para gozar de los beneficios del trabajo doméstico y de cuidados es hora de que la sociedad, en general, lo asumamos como una responsabilidad ¿con qué fin?, con el fin de transformar la actual división sexual del trabajo de manera que tanto hombres como mujeres podamos desarrollar con autonomía y plenitud nuestras vidas personales, laborales y familiares.

¿Amor o trabajo?

El pensamiento socialista ha enfatizado que la tensión esencial que caracteriza a la economía capitalista es la que se da entre los intereses de la clase asalariada y los de la clase capitalista. Así, la lucha por una economía que respete la dignidad humana se ha centrado en transformar las relaciones laborales con el fin de evitar la explotación del uno por el otro.

Han pasado ya más de cuatro décadas desde que Silvia Federici expuso de manera lúcida y contundente, en el manifiesto político Salarios contra el trabajo doméstico (1975), por qué la crítica anterior se queda corta. Una economía respetuosa de los derechos humanos, argumenta la filósofa italo-estadounidense, exige el reconocimiento y la transformación de la manera en la que las mujeres sustentan la economía y la vida familiar.

Lo cierto es que tanto el capitalista como el asalariado se han beneficiado de una fuente de tiempo y energía que, por no moverse ni medirse con dinero, ha quedado invisibilizada. Hablamos del tiempo y energía que las mujeres dedican sin remuneración al cuidado de la familia y el hogar.

El salario por lo menos te reconoce como trabajador, argumenta Federici. En contraste, el trabajo doméstico ha sido visto como una necesidad interna y una aspiración natural de la psique femenina. Lo anterior nos ha hecho creer que nuestro papel como mujeres es no ser reconocidas como trabajadoras, no recibir un salario y ser felices así.

Hoy en día, las mujeres mexicanas de 12 años y más dedican, en promedio, el triple de tiempo que los hombres al trabajo no remunerado en el hogar, pero sólo la mitad del tiempo que ellos le dedican al trabajo remunerado en el mercado laboral (Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2014). La situación anterior implica que, por lo general, las mujeres mexicanas, a diferencia de los hombres, o cargan con una doble jornada laboral (trabajo no remunerado más trabajo remunerado) o se dedican exclusivamente al trabajo no remunerado del hogar.

Con un menor acceso directo a recursos económicos, las mujeres tienen menor capacidad que los hombres de lograr autonomía económica, política y psicológica. Es decir, enfrentan mayores obstáculos para tomar decisiones libres e informadas sobre sus vidas, así como para poder ser y hacer en función de sus propias aspiraciones y deseos.

Las mujeres toman el espacio público: logros y obstáculos

La división sexual del trabajo se está transformando irremediablemente. Desde mediados del siglo pasado, en México, una serie de transformaciones culturales, demográficas y económicas han permitido que las mujeres accedan y se desarrollen en el espacio público.

La urbanización de la sociedad mexicana, con sus respectivas mejoras en educación y salud, permitieron el acceso masivo de las mujeres al sistema educativo y la reducción de la tasa de natalidad. En 1970, las mujeres lograban en promedio 3.7 años de escolaridad y tenían 6.7 hijos. Para 2010, las mujeres lograron en promedio 8.6 años de escolaridad y tuvieron 2.24 hijos (CONAPO 2000; 2010). La responsabilidad de cuidar hogares más pequeños y el mayor logro educativo ha permitido, a su vez, que las mujeres busquen acceder y desarrollarse en el mercado laboral.

A pesar de los logros, los obstáculos a la autonomía económica de la mujer siguen siendo grandes. En 2015, de cada 100 hombres de entre 15 y 64 años, 83 lograron participar en el mercado laboral (Banco Mundial 2018). En contraste, de cada 100 mujeres de la misma edad, solo 47 participaron en el mercado laboral (Banco Mundial 2018). Lo anterior tiene como consecuencia una gran brecha de ingreso entre hombres y mujeres: para el 2013, el ingreso per cápita de los hombres mexicanos más del doble que el ingreso de las mujeres (PNUD 2014).

Además de la menor tasa de participación laboral, la brecha de ingresos también se explica porque las mujeres que ingresan al mercado laboral, ante la responsabilidad del cuidado del hogar y la familia, tienden a concursar menos por puestos que demandan jornadas laborales extensas y a sacrificar la trayectoria profesional por responsabilidades familiares, por lo que tienden a ser discriminadas en lo que respecta a ascensos laborales.

Al hecho de que las mujeres tengan menos oportunidades de acceder a puestos directivos se la ha denominado el techo de cristal. En el caso de Administración Pública Federal mexicana, para el 2017, el techo de cristal fue evidente dado que el mayor número de mujeres se concentra en los puestos de más bajo salario y con los niveles de decisión más limitado (CNDH 2018). Conforme se sube en la jerarquía administrativa, hacia niveles de mayor poder de decisión y responsabilidad, las mujeres se van reduciendo.

Candil de la calle, obscuridad en la casa

Las mujeres han salido al mercado laboral, tanto por necesidad ante la situación de crisis económica que enfrentan las familias mexicanas como por la urgencia de hacerse de recursos económicos y así de autonomía y libertad. Sin embargo, la tendencia inversa no ha ocurrido con la misma fuerza. En promedio, el hombre mexicano sigue actuando bajo la lógica de candil de la calle y obscuridad en la casa.

Las explicaciones son múltiples. La postura culturalista propone que el problema está en el machismo arraigado a nuestra educación. La postura economicista argumenta que es una cuestión de racionalidad. Las familias favorecen que los hombres sean los que salgan al mercado laboral porque ellos tienen las de ganar en ese ámbito y esto no cambiará hasta que no se den incentivos económicos adecuados para fomentar que hombres y mujeres se hagan cargo de la familia y el trabajo más equitativamente. En tanto que las explicaciones organizacionales proponen que lo que se requiere es fomentar un ideal de trabajador que destaque por su integridad en conciliar la vida familiar y laboral, no por dejarlo todo a merced del trabajo.

Todas las explicaciones anteriores aportan un fragmento de verdad. Desde ellas podemos pensar e imaginarnos qué necesitamos transformar como sociedad para que el trabajo de cuidado de la familia y el hogar se distribuya más equitativamente.

La ética de la corresponsabilidad

El cuidado del hogar y la familia es un acto de amor, pero sobre todo es tiempo y esfuerzo, es trabajo. Todos nos beneficiamos de él, sin embargo, son las mujeres las que históricamente han asumido el costo de realizarlo. La democratización del trabajo doméstico y de cuidados en los hogares mexicanos y la autonomía económica de las mujeres empezará a ser posible cuando asumamos una nueva ética de corresponsabilidad, la cual implica que hombres y mujeres así como las familias, el Estado y el Mercado asumamos la responsabilidad compartida de los cuidados y, en consecuencia, actuemos coordinadamente para distribuir de manera equitativa el tiempo y esfuerzo que requieren.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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Tradicionalmente, las tareas de cuidado del hogar, niñxs, ancianxs y enfermxs se atribuyen a las mujeres y no son valoradas ni por su importancia para la sociedad ni por su aporte a la economía.

Es difícil quizás entender lo que significa el término “piso pegajoso” cuando no has vivido en uno. Las mujeres, en las ciudades y en el campo, universitarias y con educación primaria, todas vivimos en ese piso pegajoso provocado por dobles y triples jornadas de trabajo.

Pensemos en una ingeniera que coordina la construcción de un puente; pues bien, pese a que ella hace exactamente lo mismo que un hombre en las mismas horas de trabajo, es común que gane un 15% menos.

Sembrando la tierra para hacer florecer a la comunidad.

A pesar de que la desigualdad ha disminuido en la mayoría de los países, hasta el día de hoy, América Latina es la región más desigual del mundo. En ella, 29.4% de la población vive en condiciones de pobreza, mostrando así las brechas estructurales de desigualdad en la región.

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¿Que los concursos de belleza están construidos desde el machismo? Sí, pero ¿se puede dialogar con el machismo? El machismo no tiene argumentos. El feminismo sí. Como feministas tenemos que hablarle a aquello que nos incomoda.

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A lo largo de toda su vida, en todos los ámbitos en los que se desenvuelven, las mujeres son víctimas de un tipo de violencia distinta a la que experimentan los hombres.

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Nuestro sector no es ajeno ni indiferente al abuso de poder, pero tampoco está condenado a seguir dándole lugar. Si en algo podemos ser categóricas, es que esto no puede continuar con, ni sin nosotras.

De manera cotidiana violentamos de distintas maneras a mujeres cercanas a nosotros, particularmente nuestras parejas íntimas, sea en términos verbales, emocionales, económicos, físicos y/o sexuales. Desafortunadamente, muchos hombres siguen perpetrando estas violencias día tras día sin cuestionárselo

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Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual, no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada

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De pronto las cosas cambiaron, le llegó de golpe la madurez que trae consigo la responsabilidad. Su madre enfermó y como hijo único, debió encargarse de llevarla dos veces por semana al hospital, a las revisiones de rutina para la cirugía de corazón

Después de 13 años de ser madre, no dejo de sentirme agredida, amenazada y vulnerada en muchos sentidos

Les sirven de comer a sus esposos, hijos e hijas y al último, si sobra, comen ellas, si no, atajan el hambre con tacos de sal, más o menos 10 por día

Esta medida es la puerta de entrada a una serie de acciones, políticas públicas y programas enfocados en redignificar, revalorar y redistribuir el trabajo de cuidados, y que implican un compromiso serio y, por supuesto, presupuestos bien etiquetados y definidos para este fin.

Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género, dimensionar que vivimos en riesgo constante de ser violentadas, exige que todas nosotras luchemos y estemos juntas, por eso uno de mis propósitos de año nuevo es practicar la sororidad

Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

Una decisión de política que apunta a los hogares como los responsables del cuidado no implica flexibilidad, al contrario, reproduce estereotipos de género y profundiza desigualdades

El 8 de marzo se ha vuelto un emblema de lucha de las mujeres. Desde 2017 se ha convocado a una huelga feminista internacional donde participan mujeres tanto de las ciudades como de las comunidades rurales en al menos 60 países.

Conocí el trabajo de cuidados en la infancia porque cuando mi madre y padre murieron, me tocó cuidar a mi abuelo

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Nos hemos comprometido a trabajar por una economía más humana, que funcione para las mujeres. No nos conformamos con incorporar a más de ellas a estructuras económicas que las discriminan y explotan, queremos apoyarlas para cambiar estas estructuras que perpetúan y exacerban la desigualdad

Ocho de cada 10 “ninis” en México son mujeres y no están ociosas, trabajan pero sin paga

Oxfam agradece el informe final de la Comisión Independiente de Alto Nivel sobre Conductas Sexuales Ilícitas, Rendición de Cuentas y Cambio Cultural.

Pienso en la costumbre de que las mujeres tengan que estar en la casa llenándose de hijos y atendiéndolos porque son hombres. Pero gracias a lo que nos enseñan las organizaciones que llegan a la colonia, sabemos que esta vida no tiene que ser así.

Saqué el montón de camisetas de algodón y las puse sobre la lavadora. Empecé a colgarlas en ganchos para tenderlas y vi que tenían manchitas pequeñas, le pasé el dedo a una y se extendió sobre la tela blanca dejando un rastro café. Era mugre, tal cual.

No queda claro cómo el programa cumplirá con las expectativas, dada la complejidad del tema

Parvada concentra sus esfuerzos en asentamientos informales de Jalisco, donde muchas de las mujeres se dedican a labores de limpieza y cuidados para terceras personas, lo que implica enfrentar injusticias y precarización

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Un día que no termina nunca

Mary Cruz Hernández

Vie, 07/20/2018 - 00:00

Son casi las nueve de la mañana, estás por salir y dirigirte a tu madriguera Godínez, suena la puerta, es ella con sus pasos pequeños, los reconocerías a distancia. Saluda, le contestas de prisa y le encomiendas una lista de “tareas” que son urgentes: lavar la ropa que has echado en la lavadora, comprar la comida de Bimba que ya se quedó sin croquetas, estar al pendiente de que “los del agua” dejen los garrafones, descongelar los filetes para la comida. No es necesario que tome nota, te conoce desde hace 10 años, quizá más. A sus más de 40 tiene muy buena memoria.

Comienza por la pila de trastes que hay en el fregadero, ayer cenaste un poco de pasta, pizza y cerveza, eso delatan los restos.

¿Y cómo es él? ¿En qué lugar se enamoró de ti? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre? José Luis Perales la acompaña a ordenar la sala, mientras pone la lavadora en ciclo delicado. Para entonces son alrededor de las once y no ha desayunado, así que entra a la cocina para coger una pieza de pan tostado, un poco de café, y seguir puliendo.

El timbre suena, baja el volumen y se dirige a la puerta. Son “los del agua”. Intercambian algunas palabras mientras ella intenta contener a Bimba para que pare los ladridos y no se lance contra el joven que entra cargando el garrafón.

Las cinco con diez, marca el reloj que te trajo tu prima de su último viaje, ella sale corriendo a la esquina esperando que su amiga de las quesadillas le haya guardado su pedido de cada ocho días, sabe que a esas horas no puede darse el lujo de volver a manchar la estufa y ensuciar trastes, y además esta semana no has podido hacer las compras y no queda mucho en la despensa.

A su regreso hace una escala en el Oxxo, medio kilogramo de Pedigree razas pequeñas y un refresco de cola, muy frío.

Los siguientes mejores 20 minutos del día tienen sabor a gordita de chicharrón con salsa roja, y ese pequeño banco tan reducido a su valor funcional, toma otro significado para sus pies pequeños y cansados.

Vasos, cucharas, platos, la escoba, el trapeador, ese líquido con olor a lavanda; todo ha quedado en su sitio. Abre el cajón de la cocina, ese donde sabe que encontrará lo equivalente al costo de un paquete de pañales para su nieta, leche en polvo y con suerte los pasajes del día siguiente.

Ha caído la tarde. Es momento de tomar las llaves, respirar y agarrar fuerza para enfrentar el trayecto de regreso. Casi veinte estaciones de metro, dos transbordes, un camión, una caminata de 10 minutos apresurando el paso para pasar la calle oscura. Dos horas en total y la jornada no ha terminado.

Al llegar a su casa encuentra trastes en la tarja y el bote de la ropa sucia a reventar. Para esa mujer de manos resecas, el trabajo no se acaba nunca. Once con once, miran el reloj, tú deseas que se posponga la reunión de mañana porque sabes que no tienes el informe completo. Ella espera completar la semana con lo que encuentre en los demás cajones de las demás cocinas.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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Acoso ¿yo?

Mariana Alvarado

Coordinadora de Medios

Lun, 06/25/2018 - 00:00

Las denuncias públicas de múltiples casos de acoso, violencia contra las mujeres, feminicidios y la gran cantidad de “feminismos” que tecleamos en los buscadores, han hecho que la palabra feminismo cada vez se escuche más y más. De hecho, para el diccionario Merriam-Webster, la palabra del 2017 fue “feminismo”.

Pero esto no es sólo una tendencia, es el reflejo de que vivimos una época de cambio. Somos la generación que está dejando atrás el rol impuesto a las mujeres de sólo cuidar la casa, criar bebés y ser calladitas y bonitas. Somos las antagonistas del “detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer”.

El feminismo no es sólo caminar en banda por nuestros derechos, significa modificar la estructura social que no nos beneficia, que permite la impunidad y que nos sigue matando.

En México, pocas personas públicas se han atrevido a hablar: Karla Souza, Paola Núñez o Stephanie Sigma lo hicieron y más allá de fomentar la reflexión y la denuncia, han sido cuestionadas y rudamente juzgadas.

¿Por qué agredir en lugar de actuar?, ¿por qué importa tanto la forma y no el fondo?, ¿por qué la conversación se enfrasca en nombres y tiempos, y no en los hechos?

La reflexión a la que siempre llego después de nuestras #órbitasfeministas es ¿qué nos detiene?, ¿por qué somos tan buenas para hablar por todas y cuando se trata de interiorizar el discurso, se vuelve tan difícil?

He empezado por preguntarme cuáles son los momentos en los que he vivido violencia, porque antes de marchar y pronunciarme por las demás, debo reconocer y modificar el contexto que vivo y dejar de normalizar las actitudes que no son normales.

Por eso:

  • Me pronuncio por las veces que me negaron un trabajo por ser mujer y por haber “cometido el error” de mencionar que quiero casarme o tener hijos. Y por las veces que acepté a gritos y sombrerazos las “indicaciones” de mis ex jefes y no lo denuncié por miedo a que me corrieran.
  • Me pronuncio por todas las veces que me han silbado en la calle y porque mejor lo ignoro antes de enfrentarlo; y por la vez que iba caminando hacia la estación del metro Chabacano a plena luz del día y a un tipo se le hizo buena idea meterme la mano en la entrepierna y luego salir corriendo.
  • Me pronuncio por el momento en el que me avergoncé y responsabilicé por darle posada a un amigo y que él lo considerara una oportunidad para manosearme sin mi consentimiento, o también cuando justifiqué “por amor”, que mi novio definiera nuestro cariño por la cantidad y calidad de nuestros encuentros sexuales.
  • Me pronuncio porque no me alejé del sujeto que me demostraba su amor a golpes y gritos porque éramos muy pasionales, al grado de que un día tuve que hablarle a la patrulla para que dejara de seguirme -obviamente lo dejaron ir-. Aún hoy me reprocho por no haberlo hecho público, pues ahora sé que podría hacerlo con su actual pareja.

Comparto el sentimiento de las mujeres que dan su testimonio aunque hayan pasado muchos años de los sucesos. Entiendo cuán difícil resulta nombrar y señalar a quienes se han sentido con la total libertad e impunidad para hacer lo que les venga en gana.

Escribirlo es sumamente difícil. Leer y escuchar la reacción de lxs demás es peor. Lxs invito a todxs a que antes de juzgar, hagan un ejercicio de conciencia y se pregunten: Acoso ¿yo?

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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Tradicionalmente, las tareas de cuidado del hogar, niñxs, ancianxs y enfermxs se atribuyen a las mujeres y no son valoradas ni por su importancia para la sociedad ni por su aporte a la economía.

Es difícil quizás entender lo que significa el término “piso pegajoso” cuando no has vivido en uno. Las mujeres, en las ciudades y en el campo, universitarias y con educación primaria, todas vivimos en ese piso pegajoso provocado por dobles y triples jornadas de trabajo.

Pensemos en una ingeniera que coordina la construcción de un puente; pues bien, pese a que ella hace exactamente lo mismo que un hombre en las mismas horas de trabajo, es común que gane un 15% menos.

Sembrando la tierra para hacer florecer a la comunidad.

A pesar de que la desigualdad ha disminuido en la mayoría de los países, hasta el día de hoy, América Latina es la región más desigual del mundo. En ella, 29.4% de la población vive en condiciones de pobreza, mostrando así las brechas estructurales de desigualdad en la región.

¿Pueden las redes sociales contribuir con la eliminación de las violencias contra las mujeres y niñas?

¿Cuál es el papel de los hombres agresores en el combate a la violencia contra las mujeres y las niñas?, ¿vale la pena realizar intervenciones con ellos?, ¿cambiar las conductas violentas es posible?.

“Para cambiar las actitudes violentas contra las mujeres, tenemos que trabajar con los hombres. Punto. Si no trabajamos en transformar las masculinidades no vamos a lograr erradicar la violencia contra las mujeres”

La obra de Kahlo ha sido tremendamente prolífera e influida por episodios muy diversos de su vida, como un accidente que la dejaría postrada en una cama durante largo tiempo. Pero si pensamos en quién fue esta artista, sin duda nos viene a la cabeza su aspecto físico. ¿Nos equivocamos?

Los foros y congresos en los que se discuten políticas públicas y normatividad en torno al agua están dominados por hombres. Es hora de cambiar las reglas #AllMalePanel

El concepto de ‘ideología de género’, utilizado como eufemismo, advierte indiscriminadamente de toda suerte de nociones como diversidad, inclusividad y hasta feminismo por ser tabúes.

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Tengo la impresión de que se piensa que el feminismo es algo concreto e inamovible y se nos olvida que eso es justo lo que no es, que cada una de nosotras es libre de pensar, sentir y actuar el feminismo en su propia configuración, en su propio contexto, en su propio entendimiento. Se nos olvida que es precisamente la diversidad en nosotras, más allá de nuestra trinchera, lo que le da fuerza al movimiento.

No hace mucho tiempo, en un espacio compartido por muchas y diferentes personas, se destapó una discusión importante, urgente, y sobre todo necesaria – una discusión sobre feminismo.

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La iniciativa aprobada por nuestros representantes excusa a los profesionales de la salud de la provisión de la Interrupción Legal del Embarazo cuando contravenga su libertad de conciencia. Una crucifixión de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

La cineasta mexicana Lucía Gajá habla sobre sus razones para filmar un documental sobre violencia doméstica

Con las violaciones a los derechos de Yndira Sandoval, quienes buscan mantener el sistema de violencia e impunidad, quisieron hacernos llegar a las defensoras de los derechos de las mujeres un terrible y amenazante mensaje

La figura de la dispensa vulnera a las y los menores al disminuir la edad fijada para contraer matrimonio y al ser otorgada de manera discrecional sin analizar las afectaciones a la vida de las y los jóvenes caso por caso.

¿Que los concursos de belleza están construidos desde el machismo? Sí, pero ¿se puede dialogar con el machismo? El machismo no tiene argumentos. El feminismo sí. Como feministas tenemos que hablarle a aquello que nos incomoda.

La solidaridad y la hermandad que inundaron la ciudad en los días posteriores al 19 de septiembre, no nos alcanzaron a las mujeres

Para terminar con la desigualdad de género se necesitan acciones globales que nos involucren a todxs

Llega de nuevo el 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, y seguimos de pie en la arena. De antemano reconocemos la labor de las miles de defensoras y pensadoras, de activistas y lideresas, de enseñantes y cuidadoras, de artistas y trabajadoras que nos han dado razón y espíritu de lucha. Tomamos inspiración de su entrega para reafirmar nuestra calidad de movimiento comprometido con la justicia de género.

A lo largo de toda su vida, en todos los ámbitos en los que se desenvuelven, las mujeres son víctimas de un tipo de violencia distinta a la que experimentan los hombres.

#MeToo presenta revelaciones y plantea importantes cuestionamientos, pero más reveladoras son las respuestas que les estamos dando

Nuestro sector no es ajeno ni indiferente al abuso de poder, pero tampoco está condenado a seguir dándole lugar. Si en algo podemos ser categóricas, es que esto no puede continuar con, ni sin nosotras.

De manera cotidiana violentamos de distintas maneras a mujeres cercanas a nosotros, particularmente nuestras parejas íntimas, sea en términos verbales, emocionales, económicos, físicos y/o sexuales. Desafortunadamente, muchos hombres siguen perpetrando estas violencias día tras día sin cuestionárselo

Quisiera aquí compartir la experiencia sobre una dimensión del Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan que ocurrió casi en silencio… pero fue evidente para quienes quisimos escuchar

En el actual contexto electoral, no hay propuesta mágica. Necesitamos una transformación verdadera, total y feminista de la economía nacional

Primero está mi familia, en segundo lugar mi trabajo y en tercer lugar yo (una siempre piensa en cuidar a los demás antes de cuidarse a sí misma)

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¿Cuántas veces hemos escuchado decir que “lo personal es político”?, ¿cuántas veces hemos pensado en el reto que invita esta frase?

Del miedo de ser la siguiente Mara Castilla, surgió la idea de crear un grupo de mujeres en WhatsApp para reportar ubicación y avisar sobre los traslados inseguros, igual que los chats que tenemos con nuestras amigas o nuestras roomies, pero a gran escala.

No es necesario buscar mucho para encontrar programas de revista donde se ridiculiza al género femenino con chistes sexistas, apariciones frívolas, tontas y poco empoderadas

Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual, no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada

El cuidado del hogar y la familia es un acto de amor, pero sobre todo es tiempo y esfuerzo, es trabajo.

Existen formas de cuidar diferentes a las que conocemos, en las que el componente emocional tiene una presencia más sana en la relación que se establece entre quien cuida y quien recibe los cuidados. Formas en las que se reconoce y se incentiva la labor que se presta.

La masculinidad tóxica que la mayoría de niños está condenado a replicar, comprende todas esas pequeñas actitudes que hemos construido socialmente y que dictan que los hombres son violentos, con deseos sexuales incontrolables, proveedores y no emocionales

Oxfam pone en marcha en todo el mundo sistemas de protección más sólidos

De pronto las cosas cambiaron, le llegó de golpe la madurez que trae consigo la responsabilidad. Su madre enfermó y como hijo único, debió encargarse de llevarla dos veces por semana al hospital, a las revisiones de rutina para la cirugía de corazón

Después de 13 años de ser madre, no dejo de sentirme agredida, amenazada y vulnerada en muchos sentidos

Les sirven de comer a sus esposos, hijos e hijas y al último, si sobra, comen ellas, si no, atajan el hambre con tacos de sal, más o menos 10 por día

Esta medida es la puerta de entrada a una serie de acciones, políticas públicas y programas enfocados en redignificar, revalorar y redistribuir el trabajo de cuidados, y que implican un compromiso serio y, por supuesto, presupuestos bien etiquetados y definidos para este fin.

Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género, dimensionar que vivimos en riesgo constante de ser violentadas, exige que todas nosotras luchemos y estemos juntas, por eso uno de mis propósitos de año nuevo es practicar la sororidad

Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

Una decisión de política que apunta a los hogares como los responsables del cuidado no implica flexibilidad, al contrario, reproduce estereotipos de género y profundiza desigualdades

El 8 de marzo se ha vuelto un emblema de lucha de las mujeres. Desde 2017 se ha convocado a una huelga feminista internacional donde participan mujeres tanto de las ciudades como de las comunidades rurales en al menos 60 países.

Conocí el trabajo de cuidados en la infancia porque cuando mi madre y padre murieron, me tocó cuidar a mi abuelo

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Nos hemos comprometido a trabajar por una economía más humana, que funcione para las mujeres. No nos conformamos con incorporar a más de ellas a estructuras económicas que las discriminan y explotan, queremos apoyarlas para cambiar estas estructuras que perpetúan y exacerban la desigualdad

Ocho de cada 10 “ninis” en México son mujeres y no están ociosas, trabajan pero sin paga

Oxfam agradece el informe final de la Comisión Independiente de Alto Nivel sobre Conductas Sexuales Ilícitas, Rendición de Cuentas y Cambio Cultural.

Pienso en la costumbre de que las mujeres tengan que estar en la casa llenándose de hijos y atendiéndolos porque son hombres. Pero gracias a lo que nos enseñan las organizaciones que llegan a la colonia, sabemos que esta vida no tiene que ser así.

Saqué el montón de camisetas de algodón y las puse sobre la lavadora. Empecé a colgarlas en ganchos para tenderlas y vi que tenían manchitas pequeñas, le pasé el dedo a una y se extendió sobre la tela blanca dejando un rastro café. Era mugre, tal cual.

No queda claro cómo el programa cumplirá con las expectativas, dada la complejidad del tema

Parvada concentra sus esfuerzos en asentamientos informales de Jalisco, donde muchas de las mujeres se dedican a labores de limpieza y cuidados para terceras personas, lo que implica enfrentar injusticias y precarización

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Los privilegios de no tener que salir del clóset

Paloma Villanueva

Coordinadora de Contenidos

Vie, 06/22/2018 - 13:44

Luisa Almaguer ha salido del clóset tres veces a lo largo de sus 26 años de vida. Sí, tres.

En nuestra última Órbita Feminista, Luisa nos compartió que a los 14 años, cuando pensaba que era un chico gay, agarró valor para enfrentar a su familia y explicarles que le gustaban los chicos. Fue su primera salida del clóset y la peor, porque tuvo que enfrentar a un padre profundamente machista que respondió violentamente.

A los 20 años, descubrió con ayuda de Google que no era un hombre homosexual, sino una mujer trans. El tratamiento hormonal y la transición para pasar de ser hombre a ser mujer fue el segundo momento en que dejó el clóset.

Y finalmente, seis años después, cuando estaba ya lista para someterse a una vaginoplastia que culminaría su transición, Luisa salió del clóset por tercera vez.

“Este año me relacioné sexoafectivamente con un hombre trans y me di cuenta de que había muchas más posibilidades que ser una mujer heteronormada con una visión binaria de las personas. Eso me cambió otra vez el chip. Hoy me siento atraída por múltiples corporalidades”, nos dijo.

[Por si perdiste el hilo como yo cuando escuché a Luisa hablar por primera vez, abro estos corchetes para explicar que, al decir que no quiere ser una mujer “heteronormada”, Luisa se refería que no le interesa encajar en el estereotipo de la mujer femenina, delicada, linda -y con vulva- que se siente atraída por los hombres -con pene-, y al rechazar lo “binario” se refería a que no todas las personas se identifican a sí mismas como hombres, ni tampoco como mujeres].

Cristina, quien también compartía el espacio, nos contó que ella salió del clóset a los 15 años, pero “la volvieron a meter”. En su familia le dijeron que la atracción por las chicas seguro “era una etapa pasajera” y por un tiempo lo creyó, así que tuvo que salir del clóset por segunda vez y para siempre cuando ya tenía más de 20 años. John nos dijo que para él, salir del clóset fue fácil porque su familia parecía saberlo desde tiempo atrás, así que al descubrir que se había estado equivocando al tener novias en vez de novios, simplemente empezó a tomar de la mano a las personas correctas.

Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual [cisgénero porque me identifico con el sexo que me fue asignado al nacer y heterosexual porque me atrae el sexo opuesto] no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada [el simple hecho de no pertenecer a ninguno de los colectivos albergados en el acrónimo LGBTTTIQA+ me representa una ventaja].

Soy privilegiada porque no perdí mi trabajo como Mónica, una mujer trans quien vivió como hombre la mayor parte de su vida y al llevar a cabo su transición fue despedida de su empleo en una escuela de inglés y hoy tiene que dar clases particulares en un coworking porque al acudir a entrevistas de trabajo enfrenta preguntas como “¿y te vistes de mujer todos los días?”; una muestra de la discriminación que obliga a las personas trans a aceptar trabajos precarios, no porque no tengan competencias profesionales, sino porque las personas empleadoras les excluyen y discriminan.

Y sobre todo, soy privilegiada porque mi vida nunca ha estado en riesgo a causa de mi identidad de género o mi orientación sexual. Las 381 personas que fueron asesinadas de 2013 a 2017 en México por esas razones, no tuvieron esa ventaja.

Para Luisa, salir del clóset ha representado libertad y gozo, por eso en nuestra charla de Órbita Feminista nos deseó “muchas salidas del clóset”, pero también nos contó que va a acudir a la marcha de este sábado caracterizada como la Virgen del Sexo, su personaje para ASCO Media, porque para muchas personas en nuestro país salir del clóset significa ser violentadas, abusadas, discriminadas e incluso asesinadas.

Quienes tenemos la ventaja de no enfrentar estos riesgos por las mismas razones, somos responsables de actuar para que no sea más un privilegio nuestro, sino una garantía de derechos para todas las personas.

Enseñemos a los niños y niñas de nuestras familias que todas las personas somos distintas y que eso nos enriquece, impulsemos políticas incluyentes con la comunidad LGBTTTIQA+ en nuestros trabajos, exijamos a nuestros gobiernos que garanticen servicios educativos y de salud no discriminatorios y de calidad para todas las personas.

Acompañemos este sábado la edición 40 de la Marcha del Orgullo y la Dignidad LGBTTTI en la Ciudad de México y soñemos con un país sin clósets.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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Tengo la impresión de que se piensa que el feminismo es algo concreto e inamovible y se nos olvida que eso es justo lo que no es, que cada una de nosotras es libre de pensar, sentir y actuar el feminismo en su propia configuración, en su propio contexto, en su propio entendimiento. Se nos olvida que es precisamente la diversidad en nosotras, más allá de nuestra trinchera, lo que le da fuerza al movimiento.

No hace mucho tiempo, en un espacio compartido por muchas y diferentes personas, se destapó una discusión importante, urgente, y sobre todo necesaria – una discusión sobre feminismo.

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Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

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Grupos de WhatsApp que salvan vidas

Paloma Villanueva

Coordinadora de Contenidos

Jue, 06/07/2018 - 00:00

1:45 AM Me acabo de subir al UBER afuera del bar, ya voy a mi casa

1:46 AM OK. Con cuidado

2:00 AM ¿Todo bien?

2:02 AM Sí, ya casi llego

2:11 AM Ya estoy en mi casa. Gracias. Descansa

Todas tenemos alguna conversación como ésta en el chat de WhatsApp, porque todas hemos sentido miedo de no llegar a casa luego de una noche de fiesta.

Las mujeres que vivimos en México sabemos que la autoridad es incapaz de garantizarnos seguridad, que si alguien nos violenta, no va a enfrentar ninguna consecuencia porque, aunque haya denuncia, no habrá investigación y además se nos culpará porque nos pusimos un vestido corto, porque íbamos borrachas o porque salimos de fiesta solas.

Las mujeres sabemos que tenemos que cuidarnos entre nosotras. Y eso hacemos.

Luego del feminicidio de Mara Castilla, quien fue violada y asesinada por el conductor de Cabify que debía llevarla a su casa, miles de mujeres salieron a la calle en distintas ciudades para protestar y exigir justicia. Citlali Murillo participó en una de esas protestas en Guadalajara.

“No nos conocíamos pero compartíamos la misma rabia. Fue muy fuerte porque cualquiera de nosotras pudo haber sido Mara. Todas hemos salido a fiestear y todas nos hemos emborrachado, pero para Mara eso significó tortura sexual y asesinato”, me contó Citlali en un encuentro con activistas tapatías, al que acudí con colegas de Oxfam México.

Del miedo de ser la siguiente Mara, surgió la idea de crear un grupo de mujeres en WhatsApp para reportar ubicación y avisar sobre los traslados inseguros, igual que los chats que tenemos con nuestras amigas o nuestras roomies, pero a gran escala.

Citlali me agregó a ese grupo, que se llama “Seguridad mujeres” y tiene 114 participantes.

Las reglas son sencillas: sólo lo usamos para compartir ubicaciones o traslados en tiempo real, o para reportar situaciones en las que nos sentimos inseguras o vulnerables; no juzgamos ni criticamos y nos mantenemos pendientes de que las demás lleguen a salvo.

Ir sentada en el asiento trasero de un UBER en la madrugada, con el celular en la mano para no perder de vista la ruta que debe seguir el conductor, y sentirte acompañada virtualmente por más de una centena de mujeres, se llama sororidad; que es esa actitud de abrazar a la otra -física o virtualmente- y escucharla, creerle, apoyarla...en este caso, cuidarla, porque es mujer como tú.

En el grupo, además, no faltan quienes responden a dudas sobre cómo hacer una ficha para reportar a una persona desaparecida, teléfonos y lugares para presentar una denuncia, o información de organizaciones que brindan asesoría y acompañamiento.

Sí. Las mujeres nos cuidamos entre nosotras y sabemos que estrategias como ésta pueden salvar vidas, pero yo tengo claro que esto no es suficiente. Los mensajes que se comparten en el grupo son apenas una muestra de la tremenda violencia que enfrentamos. La mayoría son sobre ubicaciones o traslados, pero apenas a un mes de haberme integrado al grupo, me enteré de dos jóvenes mujeres y una niña de 9 años desaparecidas, de otras dos mujeres que estaban en riesgo en sus propias casas y de una más que estaba siendo acosada sexualmente por su jefe.

La violencia de género está tan desbordada, que, como dice Citlali, “en México las mujeres tenemos uniforme y toque de queda. Nos autocensuramos para sobrevivir”.

Ideas no nos faltan para cuidarnos y defendernos, sé de mujeres que toman cursos de Krav Maga para enfrentar a quien intente agredirlas, otras que diseñan servilletas para detectar si te pusieron droga en la bebida y otras más como Citlali, que crean grupos en WhatsApp para cuidar de las demás y de sí mismas durante sus traslados.

Lo que nos falta son autoridades que desquiten el sueldo que reciben de nuestros impuestos, policías que nos cuiden en vez de vernos el trasero y chiflarnos cuando vamos caminando por la calle, ministerios públicos que trabajen con perspectiva de género en vez de revictimizarnos, jueces y juezas que se pongan a trabajar, o sea, a hacer justicia.

Es verdad que cuando eres víctima de una agresión o un delito, sólo presentar la denuncia es una pesadilla, pero no podemos aflojar el paso. Tenemos que seguir presentándonos ante la autoridad para exigir justicia, tenemos que seguir saliendo a la calle cada 25 de noviembre y acabarnos la garganta gritando los nombres de las víctimas de feminicidio; y tenemos que marcar en las boletas electorales los nombres de más mujeres, porque al parecer hace falta haber sentido miedo genuino de ser violada y asesinada en un traslado nocturno a tu casa, para tomar acción y garantizar un país en el que, quien violente a una mujer, enfrente muy severas consecuencias por ello.

Imagen miniatura tomada de http://cadenaser.com/ser/2017/02/27/ciencia/1488184683_196565.html el 5 de junio de 2018 a las 16:16 hrs


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Una rodada y la proyección del documental “Ovarian Psycos” dieron pie a un debate sobre violencia de género y sobre las alternativas para atajarla

Tradicionalmente, las tareas de cuidado del hogar, niñxs, ancianxs y enfermxs se atribuyen a las mujeres y no son valoradas ni por su importancia para la sociedad ni por su aporte a la economía.

Es difícil quizás entender lo que significa el término “piso pegajoso” cuando no has vivido en uno. Las mujeres, en las ciudades y en el campo, universitarias y con educación primaria, todas vivimos en ese piso pegajoso provocado por dobles y triples jornadas de trabajo.

Pensemos en una ingeniera que coordina la construcción de un puente; pues bien, pese a que ella hace exactamente lo mismo que un hombre en las mismas horas de trabajo, es común que gane un 15% menos.

Sembrando la tierra para hacer florecer a la comunidad.

A pesar de que la desigualdad ha disminuido en la mayoría de los países, hasta el día de hoy, América Latina es la región más desigual del mundo. En ella, 29.4% de la población vive en condiciones de pobreza, mostrando así las brechas estructurales de desigualdad en la región.

¿Pueden las redes sociales contribuir con la eliminación de las violencias contra las mujeres y niñas?

¿Cuál es el papel de los hombres agresores en el combate a la violencia contra las mujeres y las niñas?, ¿vale la pena realizar intervenciones con ellos?, ¿cambiar las conductas violentas es posible?.

“Para cambiar las actitudes violentas contra las mujeres, tenemos que trabajar con los hombres. Punto. Si no trabajamos en transformar las masculinidades no vamos a lograr erradicar la violencia contra las mujeres”

La obra de Kahlo ha sido tremendamente prolífera e influida por episodios muy diversos de su vida, como un accidente que la dejaría postrada en una cama durante largo tiempo. Pero si pensamos en quién fue esta artista, sin duda nos viene a la cabeza su aspecto físico. ¿Nos equivocamos?

Los foros y congresos en los que se discuten políticas públicas y normatividad en torno al agua están dominados por hombres. Es hora de cambiar las reglas #AllMalePanel

El concepto de ‘ideología de género’, utilizado como eufemismo, advierte indiscriminadamente de toda suerte de nociones como diversidad, inclusividad y hasta feminismo por ser tabúes.

Por qué las herramientas del amo nunca derribarán la casa del amo

Tengo la impresión de que se piensa que el feminismo es algo concreto e inamovible y se nos olvida que eso es justo lo que no es, que cada una de nosotras es libre de pensar, sentir y actuar el feminismo en su propia configuración, en su propio contexto, en su propio entendimiento. Se nos olvida que es precisamente la diversidad en nosotras, más allá de nuestra trinchera, lo que le da fuerza al movimiento.

No hace mucho tiempo, en un espacio compartido por muchas y diferentes personas, se destapó una discusión importante, urgente, y sobre todo necesaria – una discusión sobre feminismo.

La historia real de una trabajadora del hogar

Aunque el trabajo de cuidados y del hogar requiere habilidades e implica esfuerzo como cualquier oficio, persiste la idea de que no se trata de un trabajo en el sentido estricto y que cualquier persona es capaz de hacerlo

Foro consulta indígena

La iniciativa aprobada por nuestros representantes excusa a los profesionales de la salud de la provisión de la Interrupción Legal del Embarazo cuando contravenga su libertad de conciencia. Una crucifixión de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

La cineasta mexicana Lucía Gajá habla sobre sus razones para filmar un documental sobre violencia doméstica

Con las violaciones a los derechos de Yndira Sandoval, quienes buscan mantener el sistema de violencia e impunidad, quisieron hacernos llegar a las defensoras de los derechos de las mujeres un terrible y amenazante mensaje

La figura de la dispensa vulnera a las y los menores al disminuir la edad fijada para contraer matrimonio y al ser otorgada de manera discrecional sin analizar las afectaciones a la vida de las y los jóvenes caso por caso.

¿Que los concursos de belleza están construidos desde el machismo? Sí, pero ¿se puede dialogar con el machismo? El machismo no tiene argumentos. El feminismo sí. Como feministas tenemos que hablarle a aquello que nos incomoda.

La solidaridad y la hermandad que inundaron la ciudad en los días posteriores al 19 de septiembre, no nos alcanzaron a las mujeres

Para terminar con la desigualdad de género se necesitan acciones globales que nos involucren a todxs

Llega de nuevo el 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, y seguimos de pie en la arena. De antemano reconocemos la labor de las miles de defensoras y pensadoras, de activistas y lideresas, de enseñantes y cuidadoras, de artistas y trabajadoras que nos han dado razón y espíritu de lucha. Tomamos inspiración de su entrega para reafirmar nuestra calidad de movimiento comprometido con la justicia de género.

A lo largo de toda su vida, en todos los ámbitos en los que se desenvuelven, las mujeres son víctimas de un tipo de violencia distinta a la que experimentan los hombres.

#MeToo presenta revelaciones y plantea importantes cuestionamientos, pero más reveladoras son las respuestas que les estamos dando

Nuestro sector no es ajeno ni indiferente al abuso de poder, pero tampoco está condenado a seguir dándole lugar. Si en algo podemos ser categóricas, es que esto no puede continuar con, ni sin nosotras.

De manera cotidiana violentamos de distintas maneras a mujeres cercanas a nosotros, particularmente nuestras parejas íntimas, sea en términos verbales, emocionales, económicos, físicos y/o sexuales. Desafortunadamente, muchos hombres siguen perpetrando estas violencias día tras día sin cuestionárselo

Quisiera aquí compartir la experiencia sobre una dimensión del Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan que ocurrió casi en silencio… pero fue evidente para quienes quisimos escuchar

En el actual contexto electoral, no hay propuesta mágica. Necesitamos una transformación verdadera, total y feminista de la economía nacional

Primero está mi familia, en segundo lugar mi trabajo y en tercer lugar yo (una siempre piensa en cuidar a los demás antes de cuidarse a sí misma)

La realidad es que ahora, cada que escucho que alguien utiliza el término “madre” en sentido peyorativo, lo noto, se queda en mi cabeza rebotando unos segundos y creo que poco a poco he logrado hacerme consciente de mis palabras y su poder.

¿Cuántas veces hemos escuchado decir que “lo personal es político”?, ¿cuántas veces hemos pensado en el reto que invita esta frase?

No es necesario buscar mucho para encontrar programas de revista donde se ridiculiza al género femenino con chistes sexistas, apariciones frívolas, tontas y poco empoderadas

¿Qué nos detiene?, ¿por qué somos tan buenas para hablar por todas y cuando se trata de interiorizar el discurso, se vuelve tan difícil? He empezado por preguntarme cuáles son los momentos en los que he vivido violencia, porque antes de marchar y pronunciarme por las demás, debo reconocer y modificar el contexto que vivo y dejar de normalizar las actitudes que no son normales.

Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual, no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada

El cuidado del hogar y la familia es un acto de amor, pero sobre todo es tiempo y esfuerzo, es trabajo.

Existen formas de cuidar diferentes a las que conocemos, en las que el componente emocional tiene una presencia más sana en la relación que se establece entre quien cuida y quien recibe los cuidados. Formas en las que se reconoce y se incentiva la labor que se presta.

La masculinidad tóxica que la mayoría de niños está condenado a replicar, comprende todas esas pequeñas actitudes que hemos construido socialmente y que dictan que los hombres son violentos, con deseos sexuales incontrolables, proveedores y no emocionales

Oxfam pone en marcha en todo el mundo sistemas de protección más sólidos

De pronto las cosas cambiaron, le llegó de golpe la madurez que trae consigo la responsabilidad. Su madre enfermó y como hijo único, debió encargarse de llevarla dos veces por semana al hospital, a las revisiones de rutina para la cirugía de corazón

Después de 13 años de ser madre, no dejo de sentirme agredida, amenazada y vulnerada en muchos sentidos

Les sirven de comer a sus esposos, hijos e hijas y al último, si sobra, comen ellas, si no, atajan el hambre con tacos de sal, más o menos 10 por día

Esta medida es la puerta de entrada a una serie de acciones, políticas públicas y programas enfocados en redignificar, revalorar y redistribuir el trabajo de cuidados, y que implican un compromiso serio y, por supuesto, presupuestos bien etiquetados y definidos para este fin.

Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género, dimensionar que vivimos en riesgo constante de ser violentadas, exige que todas nosotras luchemos y estemos juntas, por eso uno de mis propósitos de año nuevo es practicar la sororidad

Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

Una decisión de política que apunta a los hogares como los responsables del cuidado no implica flexibilidad, al contrario, reproduce estereotipos de género y profundiza desigualdades

El 8 de marzo se ha vuelto un emblema de lucha de las mujeres. Desde 2017 se ha convocado a una huelga feminista internacional donde participan mujeres tanto de las ciudades como de las comunidades rurales en al menos 60 países.

Conocí el trabajo de cuidados en la infancia porque cuando mi madre y padre murieron, me tocó cuidar a mi abuelo

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Nos hemos comprometido a trabajar por una economía más humana, que funcione para las mujeres. No nos conformamos con incorporar a más de ellas a estructuras económicas que las discriminan y explotan, queremos apoyarlas para cambiar estas estructuras que perpetúan y exacerban la desigualdad

Ocho de cada 10 “ninis” en México son mujeres y no están ociosas, trabajan pero sin paga

Oxfam agradece el informe final de la Comisión Independiente de Alto Nivel sobre Conductas Sexuales Ilícitas, Rendición de Cuentas y Cambio Cultural.

Pienso en la costumbre de que las mujeres tengan que estar en la casa llenándose de hijos y atendiéndolos porque son hombres. Pero gracias a lo que nos enseñan las organizaciones que llegan a la colonia, sabemos que esta vida no tiene que ser así.

Saqué el montón de camisetas de algodón y las puse sobre la lavadora. Empecé a colgarlas en ganchos para tenderlas y vi que tenían manchitas pequeñas, le pasé el dedo a una y se extendió sobre la tela blanca dejando un rastro café. Era mugre, tal cual.

No queda claro cómo el programa cumplirá con las expectativas, dada la complejidad del tema

Parvada concentra sus esfuerzos en asentamientos informales de Jalisco, donde muchas de las mujeres se dedican a labores de limpieza y cuidados para terceras personas, lo que implica enfrentar injusticias y precarización

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Hablar derecho(s), sin rodeos

Kim Piaget

Asesora de Justicia de Género

Jue, 05/31/2018 - 00:00

¿Cuántas veces hemos escuchado decir que “lo personal es político”?, ¿cuántas veces hemos pensado en el reto que invita esta frase?

Hay diferentes formas de capturar el concepto de que, como personas, no vivimos aisladas unxs de otrxs. Para muchas feministas, ‘lo personal es polìtico’ ha sido un mantra que conecta la experiencia personal con la común, y que hace sentido de la estructura que la define. La frase frecuentemente reta la despolitización de problemáticas cuando éstas se califican como las fallas individuales de grupos marginados y lejanas preocupaciones del electorado más privilegiado.

La lejanía de candidatxs aspirantes ha sido evidente en la falta y debilidad de posicionamientos ante temas clave de la agenda de derechos: un candidato se refugia en la retórica diciendo que sus valores son los propios, que éstos se viven y no se politizan, otro dice que hay una sola visión y el resto son ‘zonzadas’. También está quien declara derechos como modas y peligros para la vida pública, y quien evade enteramente la pregunta diciendo que no se puede tomar una decisión vertical, a favor o en contra, para no ofender a nadie.

El problema de estos rodeos es que al abstraer nuestra conducta y sus valores rectores de un espacio común o civil, particularmente cuando buscamos o tenemos una responsabilidad hacia otros, estamos a gritos diciendo que nos excusamos de rendir cuentas por acciones ocurridas en, o ligadas a ‘lo privado’. Excepto que esto es una indiscutible postura política: una que culpabiliza a las personas por las circunstancias en las que se encuentran, una que predica que cada quien se las arregla como pueda (quien pueda), que el cambio está en unx, que todo se puede relativizar (y meter a consulta o referéndum), y que los males que nos aquejan son culturalmente irremediables.

Y si bien estos mensajes para muchxs suenan a neo-integridad moral, a liderazgo personal o a meme inspiracional, nos están diciendo que los acuerdos mínimos que establecemos para nuestro avance conjunto en la esfera pública son menos claros o consecuentes en la esfera privada. Cuando hablamos de justicia de género, esto tiene consecuencias gravísimas. Por ejemplo, justifica que entre parejas se ejerza violencia, porque ‘es un asunto entre dos y no sabemos qué hicieron para merecerla’. Justifica también que las mujeres sigan haciendo más trabajo no remunerado, total ‘depende de cada familia cómo se las arreglan’. Justifica la frecuente expresión de LGBT-fobia que pide que cada quien viva su verdad en privado, ‘nomás que no lo anden mostrando en público’.

Ha sido fácil para partidos, aspirantes y candidatxs hablar del matrimonio igualitario y el aborto en estos términos. Sin embargo, cuando se les pregunta sobre otras problemáticas de derechos nadie responde diciendo ‘yo no quiero libertad de expresión, pero yo vivo mis valores y no los politizo’, o que la corrupción es acorde a su religión, un concepto entre un ladrón y otro ladrón, o que no se puede decidir sobre la discriminación laboral para no ofender a nadie.

Entonces, si aceptáramos que en lo privado solo imperara la conciencia y moral personal, ¿qué tipo de valores y conductas estarían exentas de rendir cuentas?, ¿qué derechos estamos dispuestas a ceder? Por alguna razón, somos discrecionales con las violencias y la intolerancia que ejercemos hacia la dignidad de las personas, particularmente si son mujeres, niñas o población LGBT+.

En lo que resta del periodo electoral 2018, recuperemos y dirijamos la frase hacia quienes insisten en evadir la responsabilidad que conlleva ser un actor democrático y velar por una ciudadanía entera y diversa:

  • Lo personal, es que somos sujetos de derechos que conocen las dinámicas y estructuras de poder injustas que impactan nuestras experiencias individuales.
  • Lo político, es que nuestros derechos son inalienables y no se pueden someter a consulta popular, no son moda ni derechos privados, y definitivamente no están abiertos a interpretación moral.

Crédito de la imagen: JACKY NAEGELEN/REUTERS

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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Tradicionalmente, las tareas de cuidado del hogar, niñxs, ancianxs y enfermxs se atribuyen a las mujeres y no son valoradas ni por su importancia para la sociedad ni por su aporte a la economía.

Es difícil quizás entender lo que significa el término “piso pegajoso” cuando no has vivido en uno. Las mujeres, en las ciudades y en el campo, universitarias y con educación primaria, todas vivimos en ese piso pegajoso provocado por dobles y triples jornadas de trabajo.

Pensemos en una ingeniera que coordina la construcción de un puente; pues bien, pese a que ella hace exactamente lo mismo que un hombre en las mismas horas de trabajo, es común que gane un 15% menos.

Sembrando la tierra para hacer florecer a la comunidad.

A pesar de que la desigualdad ha disminuido en la mayoría de los países, hasta el día de hoy, América Latina es la región más desigual del mundo. En ella, 29.4% de la población vive en condiciones de pobreza, mostrando así las brechas estructurales de desigualdad en la región.

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Tengo la impresión de que se piensa que el feminismo es algo concreto e inamovible y se nos olvida que eso es justo lo que no es, que cada una de nosotras es libre de pensar, sentir y actuar el feminismo en su propia configuración, en su propio contexto, en su propio entendimiento. Se nos olvida que es precisamente la diversidad en nosotras, más allá de nuestra trinchera, lo que le da fuerza al movimiento.

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Con las violaciones a los derechos de Yndira Sandoval, quienes buscan mantener el sistema de violencia e impunidad, quisieron hacernos llegar a las defensoras de los derechos de las mujeres un terrible y amenazante mensaje

La figura de la dispensa vulnera a las y los menores al disminuir la edad fijada para contraer matrimonio y al ser otorgada de manera discrecional sin analizar las afectaciones a la vida de las y los jóvenes caso por caso.

¿Que los concursos de belleza están construidos desde el machismo? Sí, pero ¿se puede dialogar con el machismo? El machismo no tiene argumentos. El feminismo sí. Como feministas tenemos que hablarle a aquello que nos incomoda.

La solidaridad y la hermandad que inundaron la ciudad en los días posteriores al 19 de septiembre, no nos alcanzaron a las mujeres

Para terminar con la desigualdad de género se necesitan acciones globales que nos involucren a todxs

Llega de nuevo el 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, y seguimos de pie en la arena. De antemano reconocemos la labor de las miles de defensoras y pensadoras, de activistas y lideresas, de enseñantes y cuidadoras, de artistas y trabajadoras que nos han dado razón y espíritu de lucha. Tomamos inspiración de su entrega para reafirmar nuestra calidad de movimiento comprometido con la justicia de género.

A lo largo de toda su vida, en todos los ámbitos en los que se desenvuelven, las mujeres son víctimas de un tipo de violencia distinta a la que experimentan los hombres.

#MeToo presenta revelaciones y plantea importantes cuestionamientos, pero más reveladoras son las respuestas que les estamos dando

Nuestro sector no es ajeno ni indiferente al abuso de poder, pero tampoco está condenado a seguir dándole lugar. Si en algo podemos ser categóricas, es que esto no puede continuar con, ni sin nosotras.

De manera cotidiana violentamos de distintas maneras a mujeres cercanas a nosotros, particularmente nuestras parejas íntimas, sea en términos verbales, emocionales, económicos, físicos y/o sexuales. Desafortunadamente, muchos hombres siguen perpetrando estas violencias día tras día sin cuestionárselo

Quisiera aquí compartir la experiencia sobre una dimensión del Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan que ocurrió casi en silencio… pero fue evidente para quienes quisimos escuchar

En el actual contexto electoral, no hay propuesta mágica. Necesitamos una transformación verdadera, total y feminista de la economía nacional

Primero está mi familia, en segundo lugar mi trabajo y en tercer lugar yo (una siempre piensa en cuidar a los demás antes de cuidarse a sí misma)

La realidad es que ahora, cada que escucho que alguien utiliza el término “madre” en sentido peyorativo, lo noto, se queda en mi cabeza rebotando unos segundos y creo que poco a poco he logrado hacerme consciente de mis palabras y su poder.

Del miedo de ser la siguiente Mara Castilla, surgió la idea de crear un grupo de mujeres en WhatsApp para reportar ubicación y avisar sobre los traslados inseguros, igual que los chats que tenemos con nuestras amigas o nuestras roomies, pero a gran escala.

No es necesario buscar mucho para encontrar programas de revista donde se ridiculiza al género femenino con chistes sexistas, apariciones frívolas, tontas y poco empoderadas

¿Qué nos detiene?, ¿por qué somos tan buenas para hablar por todas y cuando se trata de interiorizar el discurso, se vuelve tan difícil? He empezado por preguntarme cuáles son los momentos en los que he vivido violencia, porque antes de marchar y pronunciarme por las demás, debo reconocer y modificar el contexto que vivo y dejar de normalizar las actitudes que no son normales.

Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual, no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada

El cuidado del hogar y la familia es un acto de amor, pero sobre todo es tiempo y esfuerzo, es trabajo.

Existen formas de cuidar diferentes a las que conocemos, en las que el componente emocional tiene una presencia más sana en la relación que se establece entre quien cuida y quien recibe los cuidados. Formas en las que se reconoce y se incentiva la labor que se presta.

La masculinidad tóxica que la mayoría de niños está condenado a replicar, comprende todas esas pequeñas actitudes que hemos construido socialmente y que dictan que los hombres son violentos, con deseos sexuales incontrolables, proveedores y no emocionales

Oxfam pone en marcha en todo el mundo sistemas de protección más sólidos

De pronto las cosas cambiaron, le llegó de golpe la madurez que trae consigo la responsabilidad. Su madre enfermó y como hijo único, debió encargarse de llevarla dos veces por semana al hospital, a las revisiones de rutina para la cirugía de corazón

Después de 13 años de ser madre, no dejo de sentirme agredida, amenazada y vulnerada en muchos sentidos

Les sirven de comer a sus esposos, hijos e hijas y al último, si sobra, comen ellas, si no, atajan el hambre con tacos de sal, más o menos 10 por día

Esta medida es la puerta de entrada a una serie de acciones, políticas públicas y programas enfocados en redignificar, revalorar y redistribuir el trabajo de cuidados, y que implican un compromiso serio y, por supuesto, presupuestos bien etiquetados y definidos para este fin.

Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género, dimensionar que vivimos en riesgo constante de ser violentadas, exige que todas nosotras luchemos y estemos juntas, por eso uno de mis propósitos de año nuevo es practicar la sororidad

Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

Una decisión de política que apunta a los hogares como los responsables del cuidado no implica flexibilidad, al contrario, reproduce estereotipos de género y profundiza desigualdades

El 8 de marzo se ha vuelto un emblema de lucha de las mujeres. Desde 2017 se ha convocado a una huelga feminista internacional donde participan mujeres tanto de las ciudades como de las comunidades rurales en al menos 60 países.

Conocí el trabajo de cuidados en la infancia porque cuando mi madre y padre murieron, me tocó cuidar a mi abuelo

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Nos hemos comprometido a trabajar por una economía más humana, que funcione para las mujeres. No nos conformamos con incorporar a más de ellas a estructuras económicas que las discriminan y explotan, queremos apoyarlas para cambiar estas estructuras que perpetúan y exacerban la desigualdad

Ocho de cada 10 “ninis” en México son mujeres y no están ociosas, trabajan pero sin paga

Oxfam agradece el informe final de la Comisión Independiente de Alto Nivel sobre Conductas Sexuales Ilícitas, Rendición de Cuentas y Cambio Cultural.

Pienso en la costumbre de que las mujeres tengan que estar en la casa llenándose de hijos y atendiéndolos porque son hombres. Pero gracias a lo que nos enseñan las organizaciones que llegan a la colonia, sabemos que esta vida no tiene que ser así.

Saqué el montón de camisetas de algodón y las puse sobre la lavadora. Empecé a colgarlas en ganchos para tenderlas y vi que tenían manchitas pequeñas, le pasé el dedo a una y se extendió sobre la tela blanca dejando un rastro café. Era mugre, tal cual.

No queda claro cómo el programa cumplirá con las expectativas, dada la complejidad del tema

Parvada concentra sus esfuerzos en asentamientos informales de Jalisco, donde muchas de las mujeres se dedican a labores de limpieza y cuidados para terceras personas, lo que implica enfrentar injusticias y precarización

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Puras madres, madres puras

Viridiana Gómez

Dom, 05/20/2018 - 19:40

Hace unos años, en medio de una ruptura romántica­; en la que obviamente las cosas no salieron bien, me di cuenta que de manera casi instintiva; las únicas palabras que querían salir de mi boca, no eran las adecuadas para insultar a ese ser que tanto daño me estaba haciendo.

Estaba llena de rabia y la primera frase que se me ocurrió para describir la situación fue “eres un hijo de puta”.

Pronuncié apenas la mitad de la frase, cuando en medio del caos y las emociones del rompimiento recordé a esa señora que siempre me brindó su cariño. Me detuve y le dije “no, tu madre no tiene la culpa de que tú seas así” y lo maticé con un célebre “¡güey!” (risas).

Para escribir este texto me pregunté ¿cuándo fue la primera vez que fui consciente de que estaba nombrando a otras mujeres de manera ofensiva?

Ahora tengo toda la certeza de que en mi muy primitivo estado de consciencia, en aquella discusión, mi ser interno no me permitió terminar la frase porque sentía que algo estaba mal (tache obvio). El punto es que algo despertó en ese momento.

¿Por qué utilizar el término “madre” (con la mágica combinación de “puta”, que no es cosa menor) para insultar? ¡Pues cómo no!, si toda la vida hemos escuchado términos que describen bajezas, faltas de capacidades y una larga lista de etcéteras que siempre tienen como base a una figura femenina.

No hablo de lenguaje sexista únicamente por androcéntrico (¿ejemplos? nosotros, todos, los poderosos, el mundo, el hombre). Hablo de estos términos tan horribles que escuchamos y usamos todos los días (tache nuevamente) y que, si somos un poco cautelosas, podemos ver una clara tendencia que denigra a mujeres que desarrollaron la maternidad:

  • “Ve a chingar a tu madre”, porque claro, una madre está para eso, para aguantar, siempre aguantar lo que sea y de quien sea, eso si le quitamos el carácter sexual que es todavía más ofensivo.
  • “Vale para pura madre” obviamente una madre; ibídem ¿se entiende?
  • Y por si aún no queda claro “esas madrecitas” para terminar de minimizar, como si necesitáramos el golpe de gracia (¡pum!).

Sabemos que las prácticas del lenguaje son culturales, las aprendemos día a día mientras vamos creciendo y nos vamos apropiando de ellas, lo que me parece sumamente preocupante, es que nosotras como mujeres sigamos reproduciendo estas expresiones que metafórica y simbólicamente nos dañan tanto.

A veces pienso (mi esperanza no ha muerto del todo) que de verdad es un acto inconsciente que sólo reproducimos porque son las frases que hemos aprendido para describir ciertas situaciones.

No quisiera ni tocar un término que se ha hecho popular en los últimos tiempos: “perra” (bitch, please) y el sentido hasta de buena ondita que ha adquirido hablando en términos de “estatus”.

Estoy completamente convencida de que el lenguaje es una gran área de oportunidad para generar un cambio, por las implicaciones simbólicas que sistemática e históricamente, invisibilizan y potencian las peores "cualidades" que se han considerado abiertamente femeninas, como la locura o la maternidad.

La clave radica en ser conscientes de nuestras prácticas y modificarlas. Yo llevo algunos meses intentándolo, ¿complicado?, sí bastante. Cuando se me sale “alguna madre” me disculpo en voz alta y la modifico inmediatamente (por ejemplo, tengo una fijación con “el desmadre”, así que intento cambiarlo por relajo o caos según el contexto). Esto genera asombro en mis interlocutorxs e inmediatamente después preguntan el por qué de mis disculpas.

He notado al menos tres tipos de reacciones: lxs que se cuestionan y empiezan también a censurar el término en sus conversaciones, lxs que reflexionan pero no hacen nada por modificarlo y finalmente lxs que creen que me paso de intensa.

La realidad es que ahora, cada que escucho que alguien utiliza el término “madre” en sentido peyorativo, lo noto, se queda en mi cabeza rebotando unos segundos y creo que poco a poco he logrado hacerme consciente de mis palabras y su poder, al menos en relación a este término.

Podemos atajar y combatir de muchas formas las desigualdades y violencias modificando nuestras prácticas, consumiendo responsablemente, replicando las voces de quienes son menos escuchadxs o resistiendo desde el lenguaje y cambiando las cosas de a poquito: nombrándonos sin violentarnos, empezando por nuestras madres.

Imagen miniatura tomada de http://www.capital.com.pe/actualidad/los-millenials-son-mas-propensos-a-... el 20 de mayo de 2018 a las 19:31

Imagen principal tomada de https://www.okchicas.com/salud/beneficios-chica-dice-groserias/ el 20 de mayo de 2018 a las 19:39


Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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A pesar de que la desigualdad ha disminuido en la mayoría de los países, hasta el día de hoy, América Latina es la región más desigual del mundo. En ella, 29.4% de la población vive en condiciones de pobreza, mostrando así las brechas estructurales de desigualdad en la región.

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“Para cambiar las actitudes violentas contra las mujeres, tenemos que trabajar con los hombres. Punto. Si no trabajamos en transformar las masculinidades no vamos a lograr erradicar la violencia contra las mujeres”

La obra de Kahlo ha sido tremendamente prolífera e influida por episodios muy diversos de su vida, como un accidente que la dejaría postrada en una cama durante largo tiempo. Pero si pensamos en quién fue esta artista, sin duda nos viene a la cabeza su aspecto físico. ¿Nos equivocamos?

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Tengo la impresión de que se piensa que el feminismo es algo concreto e inamovible y se nos olvida que eso es justo lo que no es, que cada una de nosotras es libre de pensar, sentir y actuar el feminismo en su propia configuración, en su propio contexto, en su propio entendimiento. Se nos olvida que es precisamente la diversidad en nosotras, más allá de nuestra trinchera, lo que le da fuerza al movimiento.

No hace mucho tiempo, en un espacio compartido por muchas y diferentes personas, se destapó una discusión importante, urgente, y sobre todo necesaria – una discusión sobre feminismo.

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La iniciativa aprobada por nuestros representantes excusa a los profesionales de la salud de la provisión de la Interrupción Legal del Embarazo cuando contravenga su libertad de conciencia. Una crucifixión de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

La cineasta mexicana Lucía Gajá habla sobre sus razones para filmar un documental sobre violencia doméstica

Con las violaciones a los derechos de Yndira Sandoval, quienes buscan mantener el sistema de violencia e impunidad, quisieron hacernos llegar a las defensoras de los derechos de las mujeres un terrible y amenazante mensaje

La figura de la dispensa vulnera a las y los menores al disminuir la edad fijada para contraer matrimonio y al ser otorgada de manera discrecional sin analizar las afectaciones a la vida de las y los jóvenes caso por caso.

¿Que los concursos de belleza están construidos desde el machismo? Sí, pero ¿se puede dialogar con el machismo? El machismo no tiene argumentos. El feminismo sí. Como feministas tenemos que hablarle a aquello que nos incomoda.

La solidaridad y la hermandad que inundaron la ciudad en los días posteriores al 19 de septiembre, no nos alcanzaron a las mujeres

Para terminar con la desigualdad de género se necesitan acciones globales que nos involucren a todxs

Llega de nuevo el 25 de noviembre, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, y seguimos de pie en la arena. De antemano reconocemos la labor de las miles de defensoras y pensadoras, de activistas y lideresas, de enseñantes y cuidadoras, de artistas y trabajadoras que nos han dado razón y espíritu de lucha. Tomamos inspiración de su entrega para reafirmar nuestra calidad de movimiento comprometido con la justicia de género.

A lo largo de toda su vida, en todos los ámbitos en los que se desenvuelven, las mujeres son víctimas de un tipo de violencia distinta a la que experimentan los hombres.

#MeToo presenta revelaciones y plantea importantes cuestionamientos, pero más reveladoras son las respuestas que les estamos dando

Nuestro sector no es ajeno ni indiferente al abuso de poder, pero tampoco está condenado a seguir dándole lugar. Si en algo podemos ser categóricas, es que esto no puede continuar con, ni sin nosotras.

De manera cotidiana violentamos de distintas maneras a mujeres cercanas a nosotros, particularmente nuestras parejas íntimas, sea en términos verbales, emocionales, económicos, físicos y/o sexuales. Desafortunadamente, muchos hombres siguen perpetrando estas violencias día tras día sin cuestionárselo

Quisiera aquí compartir la experiencia sobre una dimensión del Primer Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan que ocurrió casi en silencio… pero fue evidente para quienes quisimos escuchar

En el actual contexto electoral, no hay propuesta mágica. Necesitamos una transformación verdadera, total y feminista de la economía nacional

Primero está mi familia, en segundo lugar mi trabajo y en tercer lugar yo (una siempre piensa en cuidar a los demás antes de cuidarse a sí misma)

¿Cuántas veces hemos escuchado decir que “lo personal es político”?, ¿cuántas veces hemos pensado en el reto que invita esta frase?

Del miedo de ser la siguiente Mara Castilla, surgió la idea de crear un grupo de mujeres en WhatsApp para reportar ubicación y avisar sobre los traslados inseguros, igual que los chats que tenemos con nuestras amigas o nuestras roomies, pero a gran escala.

No es necesario buscar mucho para encontrar programas de revista donde se ridiculiza al género femenino con chistes sexistas, apariciones frívolas, tontas y poco empoderadas

¿Qué nos detiene?, ¿por qué somos tan buenas para hablar por todas y cuando se trata de interiorizar el discurso, se vuelve tan difícil? He empezado por preguntarme cuáles son los momentos en los que he vivido violencia, porque antes de marchar y pronunciarme por las demás, debo reconocer y modificar el contexto que vivo y dejar de normalizar las actitudes que no son normales.

Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual, no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada

El cuidado del hogar y la familia es un acto de amor, pero sobre todo es tiempo y esfuerzo, es trabajo.

Existen formas de cuidar diferentes a las que conocemos, en las que el componente emocional tiene una presencia más sana en la relación que se establece entre quien cuida y quien recibe los cuidados. Formas en las que se reconoce y se incentiva la labor que se presta.

La masculinidad tóxica que la mayoría de niños está condenado a replicar, comprende todas esas pequeñas actitudes que hemos construido socialmente y que dictan que los hombres son violentos, con deseos sexuales incontrolables, proveedores y no emocionales

Oxfam pone en marcha en todo el mundo sistemas de protección más sólidos

De pronto las cosas cambiaron, le llegó de golpe la madurez que trae consigo la responsabilidad. Su madre enfermó y como hijo único, debió encargarse de llevarla dos veces por semana al hospital, a las revisiones de rutina para la cirugía de corazón

Después de 13 años de ser madre, no dejo de sentirme agredida, amenazada y vulnerada en muchos sentidos

Les sirven de comer a sus esposos, hijos e hijas y al último, si sobra, comen ellas, si no, atajan el hambre con tacos de sal, más o menos 10 por día

Esta medida es la puerta de entrada a una serie de acciones, políticas públicas y programas enfocados en redignificar, revalorar y redistribuir el trabajo de cuidados, y que implican un compromiso serio y, por supuesto, presupuestos bien etiquetados y definidos para este fin.

Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género, dimensionar que vivimos en riesgo constante de ser violentadas, exige que todas nosotras luchemos y estemos juntas, por eso uno de mis propósitos de año nuevo es practicar la sororidad

Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

Una decisión de política que apunta a los hogares como los responsables del cuidado no implica flexibilidad, al contrario, reproduce estereotipos de género y profundiza desigualdades

El 8 de marzo se ha vuelto un emblema de lucha de las mujeres. Desde 2017 se ha convocado a una huelga feminista internacional donde participan mujeres tanto de las ciudades como de las comunidades rurales en al menos 60 países.

Conocí el trabajo de cuidados en la infancia porque cuando mi madre y padre murieron, me tocó cuidar a mi abuelo

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Nos hemos comprometido a trabajar por una economía más humana, que funcione para las mujeres. No nos conformamos con incorporar a más de ellas a estructuras económicas que las discriminan y explotan, queremos apoyarlas para cambiar estas estructuras que perpetúan y exacerban la desigualdad

Ocho de cada 10 “ninis” en México son mujeres y no están ociosas, trabajan pero sin paga

Oxfam agradece el informe final de la Comisión Independiente de Alto Nivel sobre Conductas Sexuales Ilícitas, Rendición de Cuentas y Cambio Cultural.

Pienso en la costumbre de que las mujeres tengan que estar en la casa llenándose de hijos y atendiéndolos porque son hombres. Pero gracias a lo que nos enseñan las organizaciones que llegan a la colonia, sabemos que esta vida no tiene que ser así.

Saqué el montón de camisetas de algodón y las puse sobre la lavadora. Empecé a colgarlas en ganchos para tenderlas y vi que tenían manchitas pequeñas, le pasé el dedo a una y se extendió sobre la tela blanca dejando un rastro café. Era mugre, tal cual.

No queda claro cómo el programa cumplirá con las expectativas, dada la complejidad del tema

Parvada concentra sus esfuerzos en asentamientos informales de Jalisco, donde muchas de las mujeres se dedican a labores de limpieza y cuidados para terceras personas, lo que implica enfrentar injusticias y precarización

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Ser mamá trabajadora

Joelle Deschamps

Gerente de Alianzas Institucionales

Mié, 05/09/2018 - 00:00

Cuando cumplí el primer trimestre de embarazo y le di la noticia a mi jefa en el trabajo, lo primero que le comenté fue “estoy embarazada pero sí pienso regresar a trabajar después de tener a mi bebé”. Para mí era importante regresar a mis labores profesionales, aunque en México solamente te dan 12 semanas de “incapacidad” y parece surrealista dejar a tu pequeño cuando todavía ni sostiene la cabecita solo, y tener que encargar sus cuidados a terceras personas: en el caso de mi hijo, a las maestras del IMSS.

Mi jefa, que en ese momento ya era mamá de un niño y una niña, me dijo “muy bien, pero te aconsejo regresar a trabajar tiempo parcial los primeros dos meses”. Pensé que probablemente ella dimensionaba mejor que yo lo que estaba por venir, así que le tomé la palabra. Cuando retomé el trabajo mi hijo tenía 10 semanas y cuando regresé de tiempo completo a la oficina, ya tenía 4 meses cumplidos.

Creo que no me fue mal. Tres años después sigo en el mismo trabajo y ya estoy pensando “ahora sí voy a tener otrx bebé”, pero también ha tenido su chiste. El primer año mi hijo se enfermaba muy seguido y aunque en tiempos de paz, mi pareja era el encargado de llevarlo y recogerlo de la guardería la mayoría de las veces, cuando se enfermaba, yo tenía que faltar a la oficina porque mi esposo tan comprometido, no quería dejar plantados a salones de hasta 60 alumnos en la universidad.

Como vivo en Ciudad Nezahualcóyotl, me toma entre dos y tres horas trasladarme de mi casa al trabajo y de regreso. Es tiempo que se resta de mi día y que podría aprovechar para estar con mi familia o hacer algún hobby. Realmente, esto último es a lo que he dedicado menos tiempo en los últimos tres años: primero está mi familia, en segundo lugar mi trabajo y en tercer lugar yo (una siempre piensa en cuidar a los demás antes de cuidarse a sí misma), lo que ha significado menos tiempo para mi cuidado personal (cosas que parecen tan sencillas como cortarme el cabello, pintarme las uñas o ir al dentista) y menos tiempo para actividades de recreo (como ir al cine, hacer ejercicio, ver mis series favoritas, etc).

Salgo a las 6 de la tarde de la oficina y cuando llego a mi casa, dedico tiempo a jugar con mi hijo. Le doy de comer, lo baño, lo cambio y lo preparo para dormir. Termino exhausta. Aunque apenas sean las 10 de la noche, ya me quiero acostar. Por mucho que esté viendo alguna serie entretenida en Netflix, siempre me quedo dormida.

Lo que más me hace reflexionar sobre ser mamá trabajadora, es cuando escucho a mis compañerxs solterxs y sin hijos decir “es que no tengo tiempo para ir al gym”, o “es que no tengo tiempo para cocinar”. Yo pienso “pues menos yo”.

Cuando mis compañerxs faltan a la oficina porque tienen que cuidar de sus mascotas enfermas y llevarlas al veterinario, yo pienso “¡Vaya! y yo me siento mal cuando falto al trabajo porque se enferma mi pequeño”. Pero también comprendo que cada quien tiene sus retos en la vida, sus tiempos, sus rutinas, sus familiares, sus animales; y que los trabajos de cuidados son diversos y significan diferentes cargas para cada quien.

Esta entrada fue publicada originalmente en Mamá Natural

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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Unidas en el colectivo feminista Ovarian Psycos, mujeres que residen en el este de Los Ángeles se apropian de las calles montadas en sus bicicletas para confrontar y combatir la violencia de género

Una rodada y la proyección del documental “Ovarian Psycos” dieron pie a un debate sobre violencia de género y sobre las alternativas para atajarla

Tradicionalmente, las tareas de cuidado del hogar, niñxs, ancianxs y enfermxs se atribuyen a las mujeres y no son valoradas ni por su importancia para la sociedad ni por su aporte a la economía.

Es difícil quizás entender lo que significa el término “piso pegajoso” cuando no has vivido en uno. Las mujeres, en las ciudades y en el campo, universitarias y con educación primaria, todas vivimos en ese piso pegajoso provocado por dobles y triples jornadas de trabajo.

Pensemos en una ingeniera que coordina la construcción de un puente; pues bien, pese a que ella hace exactamente lo mismo que un hombre en las mismas horas de trabajo, es común que gane un 15% menos.

Sembrando la tierra para hacer florecer a la comunidad.

A pesar de que la desigualdad ha disminuido en la mayoría de los países, hasta el día de hoy, América Latina es la región más desigual del mundo. En ella, 29.4% de la población vive en condiciones de pobreza, mostrando así las brechas estructurales de desigualdad en la región.

¿Pueden las redes sociales contribuir con la eliminación de las violencias contra las mujeres y niñas?

¿Cuál es el papel de los hombres agresores en el combate a la violencia contra las mujeres y las niñas?, ¿vale la pena realizar intervenciones con ellos?, ¿cambiar las conductas violentas es posible?.

“Para cambiar las actitudes violentas contra las mujeres, tenemos que trabajar con los hombres. Punto. Si no trabajamos en transformar las masculinidades no vamos a lograr erradicar la violencia contra las mujeres”

La obra de Kahlo ha sido tremendamente prolífera e influida por episodios muy diversos de su vida, como un accidente que la dejaría postrada en una cama durante largo tiempo. Pero si pensamos en quién fue esta artista, sin duda nos viene a la cabeza su aspecto físico. ¿Nos equivocamos?

Los foros y congresos en los que se discuten políticas públicas y normatividad en torno al agua están dominados por hombres. Es hora de cambiar las reglas #AllMalePanel

El concepto de ‘ideología de género’, utilizado como eufemismo, advierte indiscriminadamente de toda suerte de nociones como diversidad, inclusividad y hasta feminismo por ser tabúes.

Por qué las herramientas del amo nunca derribarán la casa del amo

Tengo la impresión de que se piensa que el feminismo es algo concreto e inamovible y se nos olvida que eso es justo lo que no es, que cada una de nosotras es libre de pensar, sentir y actuar el feminismo en su propia configuración, en su propio contexto, en su propio entendimiento. Se nos olvida que es precisamente la diversidad en nosotras, más allá de nuestra trinchera, lo que le da fuerza al movimiento.

No hace mucho tiempo, en un espacio compartido por muchas y diferentes personas, se destapó una discusión importante, urgente, y sobre todo necesaria – una discusión sobre feminismo.

La historia real de una trabajadora del hogar

Aunque el trabajo de cuidados y del hogar requiere habilidades e implica esfuerzo como cualquier oficio, persiste la idea de que no se trata de un trabajo en el sentido estricto y que cualquier persona es capaz de hacerlo

Foro consulta indígena

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Del miedo de ser la siguiente Mara Castilla, surgió la idea de crear un grupo de mujeres en WhatsApp para reportar ubicación y avisar sobre los traslados inseguros, igual que los chats que tenemos con nuestras amigas o nuestras roomies, pero a gran escala.

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¿Qué nos detiene?, ¿por qué somos tan buenas para hablar por todas y cuando se trata de interiorizar el discurso, se vuelve tan difícil? He empezado por preguntarme cuáles son los momentos en los que he vivido violencia, porque antes de marchar y pronunciarme por las demás, debo reconocer y modificar el contexto que vivo y dejar de normalizar las actitudes que no son normales.

Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual, no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada

El cuidado del hogar y la familia es un acto de amor, pero sobre todo es tiempo y esfuerzo, es trabajo.

Existen formas de cuidar diferentes a las que conocemos, en las que el componente emocional tiene una presencia más sana en la relación que se establece entre quien cuida y quien recibe los cuidados. Formas en las que se reconoce y se incentiva la labor que se presta.

La masculinidad tóxica que la mayoría de niños está condenado a replicar, comprende todas esas pequeñas actitudes que hemos construido socialmente y que dictan que los hombres son violentos, con deseos sexuales incontrolables, proveedores y no emocionales

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De pronto las cosas cambiaron, le llegó de golpe la madurez que trae consigo la responsabilidad. Su madre enfermó y como hijo único, debió encargarse de llevarla dos veces por semana al hospital, a las revisiones de rutina para la cirugía de corazón

Después de 13 años de ser madre, no dejo de sentirme agredida, amenazada y vulnerada en muchos sentidos

Les sirven de comer a sus esposos, hijos e hijas y al último, si sobra, comen ellas, si no, atajan el hambre con tacos de sal, más o menos 10 por día

Esta medida es la puerta de entrada a una serie de acciones, políticas públicas y programas enfocados en redignificar, revalorar y redistribuir el trabajo de cuidados, y que implican un compromiso serio y, por supuesto, presupuestos bien etiquetados y definidos para este fin.

Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género, dimensionar que vivimos en riesgo constante de ser violentadas, exige que todas nosotras luchemos y estemos juntas, por eso uno de mis propósitos de año nuevo es practicar la sororidad

Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

Una decisión de política que apunta a los hogares como los responsables del cuidado no implica flexibilidad, al contrario, reproduce estereotipos de género y profundiza desigualdades

El 8 de marzo se ha vuelto un emblema de lucha de las mujeres. Desde 2017 se ha convocado a una huelga feminista internacional donde participan mujeres tanto de las ciudades como de las comunidades rurales en al menos 60 países.

Conocí el trabajo de cuidados en la infancia porque cuando mi madre y padre murieron, me tocó cuidar a mi abuelo

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Nos hemos comprometido a trabajar por una economía más humana, que funcione para las mujeres. No nos conformamos con incorporar a más de ellas a estructuras económicas que las discriminan y explotan, queremos apoyarlas para cambiar estas estructuras que perpetúan y exacerban la desigualdad

Ocho de cada 10 “ninis” en México son mujeres y no están ociosas, trabajan pero sin paga

Oxfam agradece el informe final de la Comisión Independiente de Alto Nivel sobre Conductas Sexuales Ilícitas, Rendición de Cuentas y Cambio Cultural.

Pienso en la costumbre de que las mujeres tengan que estar en la casa llenándose de hijos y atendiéndolos porque son hombres. Pero gracias a lo que nos enseñan las organizaciones que llegan a la colonia, sabemos que esta vida no tiene que ser así.

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Parvada concentra sus esfuerzos en asentamientos informales de Jalisco, donde muchas de las mujeres se dedican a labores de limpieza y cuidados para terceras personas, lo que implica enfrentar injusticias y precarización

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La 'mágica' equidad que proponen lxs candidatxs

Kim Piaget

Asesora de Justicia de Género

Mié, 04/18/2018 - 17:10

México es un país altamente desigual, donde los derechos se mantienen incumplidos, y donde hace falta un proyecto integral que transforme esa realidad. Nutrir las propuestas de política pública es vital, pero no podemos caer en la trampa de pensar que lo integral también es inclusivo.

Las propuestas de lxs candidatxs a la presidencia incluyen tanto temas clásicos de infraestructura o salarios e ingresos, como apuestas más valientes de política pública, por ejemplo, el salario básico universal, las economías solidarias y la retórica de empoderamiento económico de las mujeres. Pero entre estas dos narrativas, la de cambio y la de continuidad, se respeta la economía de libre mercado como intocable – lo cual es problemático porque sabemos que esa economía no considera, apoya, ni impulsa a mujeres, y discrimina a personas LGBT.

¿Vamos a seguir justificando que lo que es bueno para el país en general es bueno para todxs? O cuando hablemos del país en general, ¿vamos a hacerlo desde la voz de quienes viven en situación de pobreza? (la mayoría, al final de cuentas). Para quienes trabajamos con un enfoque de derechos, las promesas de cambio sin propuestas serias de transformación, son un arreglo tan malo como la concesión mágica que recibió Cenicienta: préstamo del vestido y la calabaza hasta las 12am, a sabiendas de que regresarás a limpiar ceniza y que el cambio en circunstancias económicas no está garantizado.

Zapatos que no le van a nadie

Es común escuchar a candidatxs promover la inversión y desarrollo de infraestructura como catalizador de crecimiento porque supuestamente beneficia a todxs. En teoría, invertir en un camino bien iluminado genera empleo para quienes lo construyen, y puede mejorar el acceso de mujeres a recursos y oportunidades económicas, así como la seguridad de traslado para quienes lo usan. Pero en términos prácticos, los contratos se asignan frecuentemente al sector privado, dominado por hombres que controlan capital, recursos y propiedad, y que preocupantemente contribuyen o toman parte en agresiones contra mujeres defensoras de los derechos de las comunidades a la tierra y el agua, por ejemplo.

La evidencia indica que para alcanzar equidad, hay que invertir en infraestructura social y del cuidado. Las mujeres y niñas son las principales beneficiarias de este sector porque las expectativas de género les requieren que cuiden de sus familias y comunidades. Una mejor infraestructura social implica ocuparse de garantizar derechos básicos, redistribuir cargas injustas de trabajo no remunerado, contribuir a cerrar la brecha salarial y a eliminar la exclusión. Además de contribuir al fortalecimiento comunitario a largo plazo, la ITUC estima que esto tendría efectos multiplicadores en la generación de empleo e ingresos.

Desafortunadamente, los impactos en justicia de género son frecuentemente accesorios en lugar de deliberados porque las políticas no están diseñadas, intencionadas o adecuadamente financiadas para ese propósito. En México se acumula evidencia sobre la insuficiencia, ineficiencia e inefectividad del gasto para desarrollo social que no demuestra resultados en atención de necesidades urgentes. Por ejemplo, como apunta el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, la estrategia para prevenir el embarazo adolescente (ENAPEA) se lanzó como prioritaria pero sin un presupuesto claro. Y aunque la prioridad yacía en dar atención directa a adolescentes, altos porcentajes del presupuesto se gastan en asesorías, conferencias y jardinería. Mientras tanto, México se mantiene como el país número uno de la OCDE en proporción de embarazos adolescentes.

Todas las doncellas del reino (aplican restricciones)

Un llamado interesante pregona dar un salario básico a ‘ninis’ y homologar el salario mínimo en Norteamérica. Enfocarse en el salario mínimo es una estrategia crucial para el combate a la pobreza, sobre todo cuando sabemos que está feminizada. Elevar los salarios mínimos beneficiaría no solo al país en general, sino al 19% de mujeres que ganan menos que eso. Otorgar salarios básicos universales a mujeres jóvenes podría mejorar sus prospectos de inserción laboral, reducir su permanencia en espacios laborales y familiares hostiles, redistribuir el trabajo no remunerado, etc. Estaríamos fortaleciendo las posibilidades y dignidad económica de mujeres, pero también de sus comunidades porque sabemos que las mujeres reinvierten hasta 90% de su ingreso en ellas. Pero esto no se anuncia en el altavoz, ¿omisión deliberada o acostumbrada?

Sería ingenuo pensar que no hay cálculo en la omisión, porque persiste la idea de que el hombre debería de ganar más que la mujer excepto cuando la ganancia de la mujer representa ganancia para otrxs. Por ejemplo, la propuesta para remunerar y dar prestaciones a trabajadorxs domésticas, en su poca seriedad promueve incentivos fiscales a empleadores antes que garantizar el derecho al trabajo digno ratificando el convenio 189 de la OIT, u otorgar presupuesto y mecanismos para su cumplimiento. En una pasada convierte un derecho en un pony para que cabalgue el privilegio.

Como fabulosamente argumentan CTXT y EcoFeminita, la esfera productiva vive de la reproductiva y la brecha salarial es prueba de ello: los penaltis salariales y laborales que persisten para las mujeres derivan del trabajo invisible que realizan. Tan solo en 2017, 38% de las denuncias presentadas por mujeres al COPRED fueron de ‘despido por embarazo’. Nadie disputa que sería un gran logro sacudir la varita mágica y legislar como se hizo en Islandia para eliminar la brecha salarial, pero este logro andaría cojo de no hacer cambios más estructurales.

Al final de las doce campanadas, el tema no es solamente de discriminación por razón de género, sino de retar cómo se balancean las cargas acorde a cualidades y expectativas de género en nuestra economía, tan ortodoxa y patriarcal. La complicidad de quienes no están requeridxs a ver el mundo desde otra perspectiva es la que está ampliamente generalizada – al privilegio tenemos que venderle una visión de ‘beneficios y ganancias’ para México en general, para que se respeten los derechos de grupos específicos.

En el actual contexto electoral, no hay propuesta mágica. Necesitamos una transformación verdadera, total y feminista de la economía nacional.

Yo sólo les recuerdo que en la versión original de los hermanos Grimm, los cuervos de Cenicienta se comen los ojos de sus hermanastras.

Esta entrada fue publicada originalmente en HuffPost México

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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Pensemos en una ingeniera que coordina la construcción de un puente; pues bien, pese a que ella hace exactamente lo mismo que un hombre en las mismas horas de trabajo, es común que gane un 15% menos.

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A pesar de que la desigualdad ha disminuido en la mayoría de los países, hasta el día de hoy, América Latina es la región más desigual del mundo. En ella, 29.4% de la población vive en condiciones de pobreza, mostrando así las brechas estructurales de desigualdad en la región.

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“Para cambiar las actitudes violentas contra las mujeres, tenemos que trabajar con los hombres. Punto. Si no trabajamos en transformar las masculinidades no vamos a lograr erradicar la violencia contra las mujeres”

La obra de Kahlo ha sido tremendamente prolífera e influida por episodios muy diversos de su vida, como un accidente que la dejaría postrada en una cama durante largo tiempo. Pero si pensamos en quién fue esta artista, sin duda nos viene a la cabeza su aspecto físico. ¿Nos equivocamos?

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Tengo la impresión de que se piensa que el feminismo es algo concreto e inamovible y se nos olvida que eso es justo lo que no es, que cada una de nosotras es libre de pensar, sentir y actuar el feminismo en su propia configuración, en su propio contexto, en su propio entendimiento. Se nos olvida que es precisamente la diversidad en nosotras, más allá de nuestra trinchera, lo que le da fuerza al movimiento.

No hace mucho tiempo, en un espacio compartido por muchas y diferentes personas, se destapó una discusión importante, urgente, y sobre todo necesaria – una discusión sobre feminismo.

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La realidad es que ahora, cada que escucho que alguien utiliza el término “madre” en sentido peyorativo, lo noto, se queda en mi cabeza rebotando unos segundos y creo que poco a poco he logrado hacerme consciente de mis palabras y su poder.

¿Cuántas veces hemos escuchado decir que “lo personal es político”?, ¿cuántas veces hemos pensado en el reto que invita esta frase?

Del miedo de ser la siguiente Mara Castilla, surgió la idea de crear un grupo de mujeres en WhatsApp para reportar ubicación y avisar sobre los traslados inseguros, igual que los chats que tenemos con nuestras amigas o nuestras roomies, pero a gran escala.

No es necesario buscar mucho para encontrar programas de revista donde se ridiculiza al género femenino con chistes sexistas, apariciones frívolas, tontas y poco empoderadas

¿Qué nos detiene?, ¿por qué somos tan buenas para hablar por todas y cuando se trata de interiorizar el discurso, se vuelve tan difícil? He empezado por preguntarme cuáles son los momentos en los que he vivido violencia, porque antes de marchar y pronunciarme por las demás, debo reconocer y modificar el contexto que vivo y dejar de normalizar las actitudes que no son normales.

Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual, no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada

El cuidado del hogar y la familia es un acto de amor, pero sobre todo es tiempo y esfuerzo, es trabajo.

Existen formas de cuidar diferentes a las que conocemos, en las que el componente emocional tiene una presencia más sana en la relación que se establece entre quien cuida y quien recibe los cuidados. Formas en las que se reconoce y se incentiva la labor que se presta.

La masculinidad tóxica que la mayoría de niños está condenado a replicar, comprende todas esas pequeñas actitudes que hemos construido socialmente y que dictan que los hombres son violentos, con deseos sexuales incontrolables, proveedores y no emocionales

Oxfam pone en marcha en todo el mundo sistemas de protección más sólidos

De pronto las cosas cambiaron, le llegó de golpe la madurez que trae consigo la responsabilidad. Su madre enfermó y como hijo único, debió encargarse de llevarla dos veces por semana al hospital, a las revisiones de rutina para la cirugía de corazón

Después de 13 años de ser madre, no dejo de sentirme agredida, amenazada y vulnerada en muchos sentidos

Les sirven de comer a sus esposos, hijos e hijas y al último, si sobra, comen ellas, si no, atajan el hambre con tacos de sal, más o menos 10 por día

Esta medida es la puerta de entrada a una serie de acciones, políticas públicas y programas enfocados en redignificar, revalorar y redistribuir el trabajo de cuidados, y que implican un compromiso serio y, por supuesto, presupuestos bien etiquetados y definidos para este fin.

Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género, dimensionar que vivimos en riesgo constante de ser violentadas, exige que todas nosotras luchemos y estemos juntas, por eso uno de mis propósitos de año nuevo es practicar la sororidad

Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

Una decisión de política que apunta a los hogares como los responsables del cuidado no implica flexibilidad, al contrario, reproduce estereotipos de género y profundiza desigualdades

El 8 de marzo se ha vuelto un emblema de lucha de las mujeres. Desde 2017 se ha convocado a una huelga feminista internacional donde participan mujeres tanto de las ciudades como de las comunidades rurales en al menos 60 países.

Conocí el trabajo de cuidados en la infancia porque cuando mi madre y padre murieron, me tocó cuidar a mi abuelo

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Las mujeres tienen que trabajar 105 días más, para ganar lo mismo que los hombres en todo 2018.

Nos hemos comprometido a trabajar por una economía más humana, que funcione para las mujeres. No nos conformamos con incorporar a más de ellas a estructuras económicas que las discriminan y explotan, queremos apoyarlas para cambiar estas estructuras que perpetúan y exacerban la desigualdad

Ocho de cada 10 “ninis” en México son mujeres y no están ociosas, trabajan pero sin paga

Oxfam agradece el informe final de la Comisión Independiente de Alto Nivel sobre Conductas Sexuales Ilícitas, Rendición de Cuentas y Cambio Cultural.

Pienso en la costumbre de que las mujeres tengan que estar en la casa llenándose de hijos y atendiéndolos porque son hombres. Pero gracias a lo que nos enseñan las organizaciones que llegan a la colonia, sabemos que esta vida no tiene que ser así.

Saqué el montón de camisetas de algodón y las puse sobre la lavadora. Empecé a colgarlas en ganchos para tenderlas y vi que tenían manchitas pequeñas, le pasé el dedo a una y se extendió sobre la tela blanca dejando un rastro café. Era mugre, tal cual.

No queda claro cómo el programa cumplirá con las expectativas, dada la complejidad del tema

Parvada concentra sus esfuerzos en asentamientos informales de Jalisco, donde muchas de las mujeres se dedican a labores de limpieza y cuidados para terceras personas, lo que implica enfrentar injusticias y precarización

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Nosotras somos nuestro propio cambio

Kim Piaget

Asesora de Justicia de Género

Jue, 03/08/2018 - 00:00

El Día Internacional de la Mujer (Trabajadora) tiene poco más de un siglo reconociendo al movimiento de mujeres como un motor de transformaciones políticas, económicas y sociales para empoderar a un grupo de personas tratado históricamente como una de muchas subclases. El primer 8 de marzo fue en 1909, liderado por mujeres trabajadoras e inmigrantes, pero ya en 1792 Mary Wollestonecraft articulaba la clara y urgente necesidad por “una revolución en los modales de las mujeres”, una devolución de dignidad perdida y, sobretodo, la reivindicación de que “como parte de la especie humana, trabajen para reformar el mundo, mediante su propio cambio”.

Doscientos veintiséis años después, el movimiento de mujeres ha defendido importantes derechos para su lucha y otras relacionadas: derechos civiles, reproductivos y sexuales, de territorio y libertad, entre otros. Sin embargo, la reivindicación sigue pendiente. No hay mayor o mejor prueba de su vigencia que los últimos cinco años, en los que hemos visto a nuevas generaciones apropiarse de la consigna y promover un anclaje tecnológico del movimiento – dándole el potencial de reverberar y resignificar una lucha en entornos laborales, políticos, culturales, discursivos y simbólicos. Somos una nueva voz que, contando su propia historia, denuncia una pandemia de violencia y se rehúsa a guardar silencio.

En 2017, mujeres en más de cincuenta países se movilizaron para unirse a un paro internacional. Durante el último año y en lo que va de 2018, hemos dado nombre y exigido dignidad para las víctimas de feminicidios, presionando para que se introduzcan (insuficientes, pero iniciales) medidas y modelos de atención integral a la violencia en México y Argentina. Hemos reclamado el cierre de la brecha salarial y fin a la precariedad económica, e Islandia se volvió el primer país en declararla ilegal. Hemos ampliado las causales al aborto en Chile y Bolivia, y repelado leyes que perdonaban o permitían violencias de género en Líbano, Túnez y Jordania. Hemos impulsado un número histórico de mujeres candidatas a puestos de representación pública en EUA, y recibido el compromiso de Canadá y Suecia por una política exterior feminista. Hemos destapado una importante discusión sobre la dinámica de abuso y explotación, sexual y no sexual, que permea diferentes industrias. Hemos sacudido la vergüenza impuesta y nombrado agresores, exigiendo fin a la violencia.

Como mujer que trabaja en Oxfam, veo cómo podemos reconocernos en esta lucha y en este crítico momento. He trabajado suficiente tiempo en el sector para identificar el lastre histórico del proyecto ‘civilizador’ para el Desarrollo, y para ver cómo ha mantenido estructuras de privilegio con matices raciales, económicos y de género en las comunidades de las que formamos parte. Como integrante de este sector, lamento que las mujeres mismas no hayan sido debidamente reconocidas como actores del Desarrollo sino hasta hace pocas décadas, y que la desigualdad de género no sea considerada tan o suficientemente opresiva como la desigualdad económica.

Nuestro sector no es ajeno ni indiferente al abuso de poder, pero tampoco está condenado a seguir dándole lugar. Si en algo podemos ser categóricas, es que esto no puede continuar con, ni sin nosotras.

Nosotras movemos el mundo y hoy lo vamos a parar.

Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad del autor o autora y no necesariamente reflejan la postura oficial de Oxfam México


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La realidad es que ahora, cada que escucho que alguien utiliza el término “madre” en sentido peyorativo, lo noto, se queda en mi cabeza rebotando unos segundos y creo que poco a poco he logrado hacerme consciente de mis palabras y su poder.

¿Cuántas veces hemos escuchado decir que “lo personal es político”?, ¿cuántas veces hemos pensado en el reto que invita esta frase?

Del miedo de ser la siguiente Mara Castilla, surgió la idea de crear un grupo de mujeres en WhatsApp para reportar ubicación y avisar sobre los traslados inseguros, igual que los chats que tenemos con nuestras amigas o nuestras roomies, pero a gran escala.

No es necesario buscar mucho para encontrar programas de revista donde se ridiculiza al género femenino con chistes sexistas, apariciones frívolas, tontas y poco empoderadas

¿Qué nos detiene?, ¿por qué somos tan buenas para hablar por todas y cuando se trata de interiorizar el discurso, se vuelve tan difícil? He empezado por preguntarme cuáles son los momentos en los que he vivido violencia, porque antes de marchar y pronunciarme por las demás, debo reconocer y modificar el contexto que vivo y dejar de normalizar las actitudes que no son normales.

Yo que soy una mujer cisgénero heterosexual, no tuve que salir del clóset. Y sólo eso ya me vuelve privilegiada

El cuidado del hogar y la familia es un acto de amor, pero sobre todo es tiempo y esfuerzo, es trabajo.

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De pronto las cosas cambiaron, le llegó de golpe la madurez que trae consigo la responsabilidad. Su madre enfermó y como hijo único, debió encargarse de llevarla dos veces por semana al hospital, a las revisiones de rutina para la cirugía de corazón

Después de 13 años de ser madre, no dejo de sentirme agredida, amenazada y vulnerada en muchos sentidos

Les sirven de comer a sus esposos, hijos e hijas y al último, si sobra, comen ellas, si no, atajan el hambre con tacos de sal, más o menos 10 por día

Esta medida es la puerta de entrada a una serie de acciones, políticas públicas y programas enfocados en redignificar, revalorar y redistribuir el trabajo de cuidados, y que implican un compromiso serio y, por supuesto, presupuestos bien etiquetados y definidos para este fin.

Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género, dimensionar que vivimos en riesgo constante de ser violentadas, exige que todas nosotras luchemos y estemos juntas, por eso uno de mis propósitos de año nuevo es practicar la sororidad

Que una legisladora, que además es secretaria de la comisión para la igualdad de género del congreso de Veracruz, haya propuesto un toque de queda como medida contra el feminicidio es inverosímil

Una decisión de política que apunta a los hogares como los responsables del cuidado no implica flexibilidad, al contrario, reproduce estereotipos de género y profundiza desigualdades

El 8 de marzo se ha vuelto un emblema de lucha de las mujeres. Desde 2017 se ha convocado a una huelga feminista internacional donde participan mujeres tanto de las ciudades como de las comunidades rurales en al menos 60 países.

Conocí el trabajo de cuidados en la infancia porque cuando mi madre y padre murieron, me tocó cuidar a mi abuelo

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Pienso en la costumbre de que las mujeres tengan que estar en la casa llenándose de hijos y atendiéndolos porque son hombres. Pero gracias a lo que nos enseñan las organizaciones que llegan a la colonia, sabemos que esta vida no tiene que ser así.

Saqué el montón de camisetas de algodón y las puse sobre la lavadora. Empecé a colgarlas en ganchos para tenderlas y vi que tenían manchitas pequeñas, le pasé el dedo a una y se extendió sobre la tela blanca dejando un rastro café. Era mugre, tal cual.

No queda claro cómo el programa cumplirá con las expectativas, dada la complejidad del tema

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