Acción Humanitaria

Según datos de la CEPAL entre 1972 y 2009, los desastres de salud y los causados por fenómenos naturales han impactado severamente la población de América Latina y el Caribe, contabilizándose en este período más de 114,000 muertes y una población afectada de 43 millones de personas aproximadamente. En general son los grupos más vulnerables, es decir, aquellos que subsisten en condiciones precarias en términos de vivienda, ingresos, educación y otros servicios, quienes se ven más afectados.

El cambio climático y el aumento de la vulnerabilidad de la población ante amenazas naturales, incrementan los riesgos y la probabilidad de desastres. Esto se acentúa en comunidades marginadas y empobrecidas, donde la población está más expuesta al riesgo y a la pérdida de sus medios de vida, que son la base para su sustento y sobrevivencia.

Estas pérdidas comprometen los logros de desarrollo alcanzado -y las oportunidades futuras- a todos los niveles: comunitario, municipal, estatal, e incluso a nivel nacional.

México cuenta con la capacidad y los recursos necesarios para hacer frente a las emergencias humanitarias en territorio nacional. Igualmente ha sido capaz de responder a llamados de solidaridad internacional ofreciendo su asistencia a otros países. Sin embargo, las principales acciones del gobierno se han concentrado en atender las emergencias, siendo prioritarias la transparencia y la eficacia como aspectos fundamentales a mejorar dentro de estas acciones.

Pero la capacidad de respuesta efectiva ante los desastres naturales está claramente ligada tanto a la capacidad institucional del Estado como a la capacidad instalada en la población en su conjunto. Y se ha observado que la inversión en procesos comunitarios de gestión integral de riesgos y preparación frente a emergencias, son bastante efectivos para salvar vidas y disminuir costos de recuperación de medios de vida.

Esto implica trabajar en alianzas amplias para mejorar la corresponsabilidad gobierno – ciudadanía y la rendición de cuentas en la implementación de políticas, programas y presupuestos para la prevención, la atención a las emergencias y la reconstrucción de las comunidades.

Asimismo, implica trabajar con un enfoque integral de desarrollo, poniendo especial énfasis tanto en la construcción participativa y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades, como en acciones para la adaptación al cambio climático.

Desde Oxfam México, creemos que atender la emergencia es prioritario pero al mismo tiempo  tenemos que invertir en proyectos productivos sustentables a mediano y largo plazo, con enfoques de gestión de riesgos, que les permita a las comunidades enfrentar futuras crisis.

De esta forma, la acción humanitaria de Oxfam está orientada a asegurar que mujeres, hombres, niñas y niños que son afectados por conflictos y desastres puedan vivir seguros y con dignidad. Para lograrlo, Oxfam México trabajará los próximos años en los siguientes objetivos:

  • Buscaremos incluir estrategias de adaptación y reducción de riesgos dentro de las políticas del gobierno mexicano, para responder de manera más eficaz, oportuna y transparente a las emergencias en territorio nacional.
  • Promoveremos un mayor involucramiento del gobierno y la sociedad en la respuesta solidaria con emergencias humanitarias en diversas partes del mundo, en particular en Centroamérica y El Caribe.
  • Apoyaremos programas para el fortalecimiento de capacidades de adaptación y reducción de riesgos, de comunidades locales y aliados.

México es un país que cuenta con la capacidad y los para hacer frente a las emergencias humanitarias, incluso ha sido capaz de responder a llamadas de solidaridad internacional. En cuanto a la cultura y prácticas de prevención de riesgo y desastres aún tenemos mucho camino por andar. Eso representa un campo de especial importancia desde la perspectiva de Oxfam.

Nuestro país cuenta con la capacidad para hacer frente a las emergencias humanitarias, incluso ha sido capaz de responder a llamadas de solidaridad internacional. En cuanto a la cultura y prácticas de prevención de riesgo y desastres aún tenemos mucho camino por andar. Esta es una de nuestras metas más importantes.


Fondo de emergencias