Una escena amarga- Caroline Gluck reporta desde Puerto Príncipe
Un árbol de Navidad con oropel estaba en el suelo, rodeado de lo que parecían pequeños regalos. Junto a él había una mesa con platos, comida y cubiertos, como si estuviera lista para la cena. También se ve como una de las paredes de la casa estalló y empujó a la calle a esta familia. Estás escenas son constantes en Haití, desde que Puerto Príncipe fue golpeado por el terremoto.
Se estima que dos millones de personas fueron afectadas por el terremoto que azotó esta capital el pasado martes. Se cree que hasta el momento hay más de cien mil muertos y un número no determinado aún está atrapado bajo los escombros de los edificios derrumbados. Algunas personas que están trabajando en el rescate de sobrevivientes en el hotel principal de la capital, La Montaña, comentan que puede oírse gente que llora o grita bajo los escombros. .
Personas deambulan por las calles, algunos descalzos, equilibrando los pasos; con bolsas en las manos en donde traen algunas de las pertenencias que han podido recuperar.. Una gran cantidad de gente usa máscaras o cubre bocas contra el hedor de los cadáveres que están envueltos con sábanas o ropa de vestir, todavía apilados en la calle.
No hay servicios básicos y las necesidades son enormes. Además si consideramos que en este país, el 80% de la población vivía con menos de dos dólares al día, la lucha por la sobrevivencia es más fuerte. Sin embargo, el impacto del terremoto ha empeorado la situación.
La ayuda está llegando, mucha de ella viene en camión desde República Dominicana. Algunos suministros han comenzado a ser transportados en avión al aeropuerto de la capital, que ha sido reabierto para los vuelos humanitarios después de permanecer cerrado varios días.
Los expertos en acción humanitaria de Oxfam iniciaron la distribución del agua en algunos campamentos instalados en parques, zonas al aire libre y hospitales. Llevan materiales para construir refugios, pastillas para purificar el agua, letrinas móviles y bolsas para guardar cadáveres,
Haití necesitara mucho más que ayuda en la emergencia. Pasarán muchos años y se requerirá una enorme inversión antes de que el país realmente pueda volverse a poner de pie.
*Caroline Gluck es oficial de prensa de ayuda humanitaria de Oxfam Internacional instalada en Haití
