Velada global contra el Cambio Climático
Cada vela fue colocada en el contorno del planisferio que fue dibujado en el centro del Foro Lindbergh del Parque México.
Fue un acto de esperanza, pero también de protesta, para que los gobernantes reunidos en la Cumbre de Cambio Climático en Copenhague, alcancen un acuerdo justo, ambicioso y obligatorio.
Ahí estaban representantes de Oxfam México, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), de Greenpeace, de la Fundación Heinrich Böll Stiftung, de Pronatura, de Presencia Ciudadana Mexicana y de 350.org.
También estuvieron los carcícolas, quienes llevaron una vez más el mensaje de los sobrevivientes del planeta Carcícola.
Casi 300 personas estuvieron ahí, encendiendo sus velas, aplaudiendo o simplemente solidarizándose con la exigencia de que se frene el cambio climático en el mundo.
Y es que no sólo fue un acto de mexicanos. En el mundo se reunieron miles de personas en un acto global, con la misma exigencia: un acuerdo justo, ambicioso y obligatorio.
¿Por qué el acuerdo climático debe ser JUSTO, AMBICIOSO y OBLIGATORIO?
Justo:
Porque los países ricos han contribuido en mayor medida a la contaminación del planeta y al calentamiento global. Por ello deben asumir una mayor responsabilidad en la lucha contra el cambio climático, reduciendo drásticamente sus emisiones de gases, promoviendo energías limpias y protegiendo el medioambiente. Además deben brindar apoyo para la adaptación de los países pobres que son quienes están sufriendo de manera más cruda los efectos del cambio climático.
Obligatorio:
Porque una declaración política de buena voluntad no basta para comprometer a los países a enfrentar de manera decidida el cambio climático. Es necesario contar con un acuerdo obligatorio, con instrumentos legales, presupuesto, responsables y sanciones establecidas, encaminado a evitar las graves consecuencias que el cambio climático tendrá si no se actúa de manera inmediata.
Ambicioso:
Porque para evitar las consecuencias catastróficas del calentamiento global, es necesario establecer medidas drásticas y urgentes. Los países desarrollados en conjunto deben comprometerse a reducir sus emisiones de gases en al menos 40% para el 2020 y en 80% para el 2050.
