Acabemos con la desigualdad extrema en México

Un sillón en medio de Viaducto Miguel Alemán.

Fecha de publicación: 05/06/2015

Autor: Sillón sobre Viaducto Miguel Alemán ©Dzilam Méndez

México es la 14 economía del mundo superando a España y Argentina, pero está entre los 25 países más desiguales del mundo, junto a India y Sudáfrica.

Nuestro país se encuentra inmerso desde hace años en un círculo vicioso de bajo crecimiento y pobreza.

La desigualdad está limitando la capacidad de crecimiento de México.

En 20 años, el PIB de México creció sólo en una cuarta parte, mientras la fortuna de los 16 mexicanos más ricos se multiplicó por cinco. Y sin embargo, más de la mitad de los mexicanos y mexicanas vive en pobreza.

El potencial económico de México lo acumulan muy pocas personas, pero no llega al resto.

¿Por qué la desigualdad extrema afecta al crecimiento de México?

  • La desigualdad debilita la economía local, porque una gran mayoría no tiene capacidad de compra, y por lo tanto el mercado interno no despega.
  • Debido a la pobreza que genera la desigualdad, ahorrar es mucho más difícil y las familias no acumulan suficiente dinero para poder emprender negocios.
  • La desigualdad afecta a la capacitación de las personas, ya que una gran mayoría no puede acceder a la educación, y como consecuencia, impide las oportunidades de progresar, perpetuando los bajos ingresos entre generaciones. En México, la pobreza se hereda. Naces pobre y mueres pobre.

Tenerlo todo

Muchas veces nos es difícil medir qué supone la desigualdad extrema. ¿Qué es desigualdad?

Veamos sólo dos ejemplos:

Desigualdad es: que alguien que trabaja una jornada completa, ganando el salario mínimo, sigue siendo pobre.

Desigualdad es que para el año 2014 los cuatro principales multimillonarios mexicanos pudieran contratar hasta 3 millones de trabajadorxs mexicanxs pagándoles el equivalente a un salario mínimo, sin perder un solo peso de su riqueza.

La respuesta a la desigualdad son opciones políticas y movilización ciudadana Es necesario que la ciudadanía se involucre para dar un giro de tuerca, romper con este círculo vicioso y apostar por un nuevo contrato social más justo y equitativo en México y en el mundo.

Juntos, debemos demandar a nuestros gobernantes que se comprometan a luchar contra la desigualdad extrema e implementen políticas para acabar con ella.

 

elinforme(1)

firmaahora(1)